AC Valhalla – Wrath of the Druids

La primera expansión de Valhalla, inicia lento pero Wrath of the Druids logra implementar bien todas las nuevas mejoras del juego base.

Plataformas: PS4 (Reseñado)/PC/PS5/Xbox One/Xbox Series S|X
Desarrollador: Ubisoft Montreal
Publishers: Ubisoft
Lanzamiento: Mayo 13/2021
Género: Asesinos en irlanda

Pese a sus puntos flacos, Assassin’s Creed: Valhalla fue un buen título que logró traer de vuelta algunos elementos clásicos de la saga tanto en gameplay como en argumento, y si bien la historia global del juego quedó abierta a una más que segura secuela, la de Eivor seguiría creciendo a través de dos DLCs prometidos por Ubisoft: Wrath of the Druids y The Siege of Paris.

Wrath of the Druids es técnicamente el segundo DLC en el Pase de Temporada de Valhalla después del ‘Yule Festival’ que salió a finales del 2020, pero es el primer complemento real a la campaña el cual agrega una nueva zona y expande la historia de Eivor y su clan tras los eventos del juego principal.

Específicamente hablando, Eivor es convocada por el Rey Bárid a Irlanda para que sirva de apoyo en su plan para ser aceptado por los reinos locales a quienes tenemos que ganarnos por medio de favores y rutas mercantiles. Esa necesidad genera un choque entre la cultura Vikinga y el Catolicismo, pero aún peor, genera un roce con un misterioso culto llamado ‘Children of Danu’, que desde las sombras buscan generar desconfianza entre los reyes.

Dicho esto, la tarea de Eivor es simple: investigar al culto ‘Children of Danu’ y frustrar sus planes para estabilizar las tensiones políticas en Irlanda, pero como siempre, es más fácil decirlo que hacerlo.

En términos de magnitud, la campaña de Wrath of the Druids es más directa que la de la campaña principal y toma un rumbo similar en su desarrollo en la medida que tendremos que cumplir varias tareas para ganarnos el favor de distintos reyes.

Tiene un principio un tanto lento, pero conforme pasan las horas y se hacen visibles las tensiones políticas, la historia se vuelve más interesante, aunque si hay que señalar que no hay tantos personajes entrañables como en el juego base.

Bárid en principio recuerda a Sigurd por su labor, pero no podrían ser más diferentes. Ciertamente lo definen los valores de lo que es un Vikingo y su búsqueda por la gloria, pero su arco se desarrolla en torno al aceptar que los tiempos cambian y que para proteger su legado hay que actuar con cautela.

Por otra parte, Ciara es un puente entre culturas, estando en un punto medio entre la tradición católica, los druidas y los vikingos, una mediadora que es desafiada por sus creencias y que además, también puede ser un nuevo interés amoroso.

En total, la duración de Wrath of the Druid ronda las 6-8 horas y aunque es un tiempo razonable para el DLC podría ser menor, y es que aunque en general no hay una gran variación en términos de jugabilidad, si hay varias actividades repetitivas que están para prolongar la duración de esta campaña a la fuerza, especialmente los contratos de asesinato que sirven para ganar el favor de los reyes de Irlanda para poder ACCEDER a su línea de misiones principales.

Sumado a lo anterior, hay que resaltar que Dublin viene a ser nuestra base de operaciones de la misma forma en que lo es Ravensthorpe, por lo que tenemos que acumular recursos para subirla de nivel con la gran diferencia de que aquí no tendremos que crear edificaciones, sino fortalecer las rutas comerciales e invertir en el comercio local.

Por todo Irlanda hay puestos mercantiles ocupados por bandidos, por lo que nuestra primera tarea es liberarlos para poder establecer un pequeño mercado. Esos mercados se pueden mejorar agregando varias “alas” como establos, herrerías y demás que solo podemos construir con los recursos que obtenemos de las ‘raids’ a puertos y bases enemigas.

Mejorar estos puntos de comercio es importante porque son fuente de telas, especias y otros elementos que podemos intercambiar en el mercado de Dublin, donde por medio de un sistema de trueque podemos obtener experiencia, nuevo equipo y subir el nivel de nuestro asentamiento. Es conveniente liberar todos los puntos y mejorarlos para tener la mayor variedad de productos para trueque.

Obviamente, estos agregados no vienen solos y, por ejemplo, se agregan varias habilidades y equipo que solo podemos desbloquear de la forma en que se hacia en la campaña principal: explorando el mapa en busca de cofres especiales y libros ocultos, además de los múltiples secretos y actividades secundarias que también otorgan experiencia y permiten encontrar a los ‘Children of Danu’.

Irlanda no es tan extenso como Noruega (GRACIAS A ODIN) y eso lo hace agradable. Sus coleccionables en su mayoría son más accesibles y no tan dispendiosos como en el juego principal, aunque si hay un par de actividades que regresan para ser tan aburridas como siempre, especialmente las páginas flotantes que hay que perseguir. Es un mapa que se puede recorrer fácilmente y que por su fauna también agrega una nueva montura: un Lince.

En términos de desempeño no hay mayor cambio, para bien o para mal. Es un juego estable la mayor parte del tiempo que se afecta por uno que otro bug, pero nada radicalmente negativo como para arruinar la experiencia, aunque como nota personal, si me crasheó recién se instaló la expansión.

Wrath of the Druids es más de Assassin’s Creed: Valhalla, con lo bueno y con lo no tan bueno. Tiene una campaña corta y disfrutable, aunque argumentalmente no tiene tantas sorpresas como el juego base.

El viaje a Irlanda si bien no se siente radicalmente diferente, si tiene los suficientes agregados como para llamar la atención y ser desafiante por momentos. No añade nada nuevo al lore global de AC, pero si explora un poco más de Eivor y su familia.

Reseña hecha con una copia de Assassin’s Creed Valhalla: Wrath of the Druids para PlayStation 4 provista por Ubisoft Latinoamérica.

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