Borderlands 3: Bounty of Blood

El nuevo DLC de Borderlands logra expandir más el lore del juego comparado a los otros contenidos, pero se queda corto en historia y jugabilidad.

Plataformas: PS4 (Reseñado)/PC/Xbox One
Desarrollador: Gearbox Software
Publishers: 2K
Lanzamiento: Junio 25/2020
Género: Westerns en Pandora

El primer DLC de Borderlands fue “a la fija” al querer expandir aún más –con poco éxito- el trasfondo de Moxxi y Handsome Jack en una campaña que se sintió más como un golpe de “nostalgia” que un complemento en sí, mientras que el segundo se caracterizó por profundizar realmente en dos de los personajes más carismáticos del juego, a la vez que presentaba una historia genuinamente interesante con una ambientación inspirada en la obra de H.P Lovecraft.

Bounty of Blood está en un punto medio, en sentido que trae una historia decente que expande un poco el lore del universo Borderlands, pero que se queda corto en el camino, tanto a nivel narrativo, como de jugabilidad.

En este DLC nos trasladamos a Gehenna, un planeta distante inspirado en los clásicos ‘Westerns’ donde la ley del más fuerte es lo que prevalece. De entrada conocemos a la encantadora Rose, una forajida muy carismática con aires de Ashe (Overwatch) –aunque sin B.O.B- a la que ayudamos brevemente mientras nos relata lo temibles que son los ‘Devil Riders’ y la existencia de una tecnología antigua que en manos equivocadas puede ser peligrosa.

Lo que no sabemos, es que ella es realmente la líder de los ‘Devil Riders’, un grupo criminal compuesto por múltiples hombre y mujeres en el cartel de los más buscados que buscan dicha tecnología para hacerse con el control de todo Gehenna.

Desafortunadamente nos damos cuenta demasiado tarde como para detenerla y para ese entonces, no solo ha asesinado al comisario de un pequeño pueblo llamado ‘Vestige’, sino que ha robado un huevo gigante que es clave en su plan maestro.

Aquí empieza realmente Bounty of Blood, por lo que no solo tenemos que encontrar un nuevo comisario para ‘Vestige’, sino seguir el rastro de Rose hasta dar con ella y prevenir que despierte el poder oculto en el huevo.

Y realmente… todo lo que propone el DLC en sus primeros minutos es interesante pese a que es ligeramente predecible a qué tipo de poder alberga el huevo –que si hubiera sido otro artefacto a lo mejor sorprende, pero un huevo es un huevo- y cuál es su origen.

En teoría, para llegar a Rose debemos eliminar a sus lugartenientes y técnicamente lo hacemos, ya que cada uno está en la ruta que tomamos cuando cumplimos una misión principal, pero más que ser objetivos primarios, son secundarios como los de cazar animales exóticos para Sir. Hammerlock en la campaña base de Borderlands 3.

En ningún momento conocemos estos ‘más buscados’, y muy para su pesar, no son oponentes memorables o desafiantes. Evidentemente esto cambia si incrementamos la dificultad, pero de entrada se comportan como unidades ligeramente… especiales.

Sumado a eso, la campaña es realmente corta y es uno de esos particulares casos en los que avanza TAN deprisa que se puede acabar en más o menos 3 o 4 horas. Las misiones secundarias extienden su duración, por supuesto, pero es tan acelerado el ritmo que realizar un par de misiones es suficiente para avanzar a pasos agigantados en este DLC, lo cual tampoco beneficia mucho su apartado narrativo.

Las misiones comienzan y terminan sin tener un ritmo o sensación de necesidad. En ‘Guns, Love and Tentacles’ sentíamos la presión ante la posibilidad de perder a Wainwright y el cast de personajes secundarios hacía de cada misión un goce con distintos matices de humor y drama, unos más oscuros que otros, pero en Bounty of Blood apenas está Rose, que siendo el GRAN personaje que es, no es suficiente para sostener una trama que quiere presentar lo más pronto posible un monstruo gigante como jefe final.

Como siempre, los documentos en audio son una gran fuente de información sobre los personajes y acá hacen un buen trabajo en profundizar sobre qué llevó a Rose a ser la villana que es, pero nada de ello importa cuando no logra brillar ni en su propio combate.

En términos de jugabilidad hay cambios notables, pero no radicales. Evidentemente tenemos nuevas armas, vehículos y un nuevo ‘level cap’ –hasta 60-, pero el principal en términos de mecánicas es la inclusión de las ‘Breezebloom’, ‘Coresploder’ y ‘Traitorweed’, que, respectivamente, son tipos de plantas nativas de Gehenna que sirven para propulsarse por el aire, hacer daño explosivo y “reclutar” enemigos en combate.

Estas plantas están por todas partes y son útiles tanto para llegar a zonas inaccesible a pie, así como dentro del combate por sus propiedades específicas, pero tampoco cambian radicalmente la experiencia de juego. Usar una planta para atacar un grupo amplio de enemigos no es distinto de estallar un barril de daño elemental.

Una vez terminada la campaña quedan cosas por hacer y loot por obtener, pero a estas alturas se siente que no es suficiente motivación para continuar invirtiendo tiempo en Gehenna pese a los encuentros opcionales –que no son tantos-, aunque si hay que decir que incrementando el nivel de ‘Mayhem’ hay un impulso en términos de dificultad.

Pese al aire y la apropiación del género ‘Western’, con todo y narrador omnipresente como en el DLC de Tiny Tina en Borderlands 2, Bounty of Blood se siente vacío. De hecho, se hace aún más evidente que hace falta un nuevo personaje controlable, y es que a estas alturas no son pocos los fans que han estado a la expectativa de qué tipo de ‘Vault Hunter’ podemos ver en un futuro.

Al menos los eventos mantienen activa a la comunidad, pero se siente que es hora de más.

Bounty of Blood no es el peor DLC en la saga Borderlands, pero tampoco sale bien librado. Propone cosas interesantes en términos de historia, pero no llega a una resolución satisfactoria por su afán de hacer show, y aunque hay ciertas situaciones que hacen eco al encuentro final de Borderlands 2, no tienen el mismo efecto.

Tras este DLC, solo queda un complemento más para Borderlands 3 por anunciar, así que esperamos que ese incline la balanza nuevamente hacia lo favorable en términos de contenido y diversión.

Reseña hecha con una copia de Borderlands 3: Super Deluxe Edition para PlayStation 4 provista por 2K.

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