Castle Crashers Remastered

Castle Crashers mantiene la formula de los Beat’Em Up que se ha recuperado en los últimos años, con un gran rendimiento en consolas.

Plataformas: PC/PS4/Nintendo Switch (Reseñado)/Xbox One
Desarrollador: The Behemoth
Publishers: The Behemoth
Lanzamiento: Septiembre 16/2019
Género: Asediando castillos a 60fps

Su reputación le precede. Castle Crashers es uno de los indies más recordados y queridos de la generación pasada y ahora, después de casi 11 años, por fin ha llegado una versión remasterizada para consolas de actual generación, tanto PlayStation 4 así como Nintendo Switch (versión reseñada).

Xbox One fue la primera versión que recibió este “Remaster”, teniendo en cuenta que el título original de Xbox 360 recibió soporte de retrocompatibilidad con la nueva consola de Xbox, esto trae prácticamente todo lo nuevo que están en las versiones de PS4 y Nintendo Switch.

A estas alturas, no es necesario entrar en detalle sobre la historia y, de hecho, tampoco es importante. Simplemente tomamos control de un caballero que debe rescatar a cuatro princesas y recuperar una gema que fue robada por un malvado hechicero.

Esta simple premisa nos lleva a explorar un mundo de fantasía bastante amplio lleno de enemigos pequeños y grandes, pero aún más importante: MUY chistosos. Pero al igual que en su versión original, lo que destaca por encima de todo es su gameplay y dificultad.

Castle Crashers Remastered es un título con mecánicas sencillas pero que es más profundo de lo que aparenta. Inicialmente los movimientos son limitados, pero conforme se sube de nivel y cambia la zona es posible desbloquear combos que hacen del sistema de combate uno de sus apartados más vistosos y dinámicos.

La variedad de armas también es bastante amplia y cubre todo tipo de herramientas como espadas, hachas y mazos, hasta arcos y uno que otro consumible para recuperar salud en medio de la batalla.

Aunque este es un beat ‘em up “puro y duro”, lo cierto es que también tiene cierta influencia RPG en sentido que hay un sistema de niveles y estadísticas que determinan nuestro poder. Esto se ve representado, valga la redundancia, en el nivel de nuestro personaje y sus stats (Fuerza, Defensa, Magia y Velocidad), los cuales podemos mejorar entre más batallas vayamos superando.

Por esto mismo también es importante fijarse en nuestra arma principal, ya que cada una tendrá stats independientes que pueden beneficiar o afectar nuestras estadísticas. Una espada ligera no causará tanto daño como un mazo, pero claramente no afectará nuestra movilidad.

Ahora bien, Clastle Crashers Remastered no es un título extremadamente difícil, pero si va incrementando su dificultad constantemente, siempre arrojando mayor cantidad de “minions” y mezclándolos con unidades especializadas que quitan bastante salud.

Aquí lo importante es saber usar el sistema de combos para atacar a más de un enemigo, pero es útil también saber en qué momento tomar un respiro. Esto último también aplica para los jefes. Estos, al tener patrones completamente definidos, siempre tienen una ventana de oportunidad en la que son vulnerables y si no sabemos identificarla el daño puede ser catastrófico.

Sin embargo, lo que caracteriza a Castle Crashers es que no se penaliza al jugador por perder. Es decir, puede ser engorroso repetir todo un nivel si hemos muerto antes de llegar al final, pero normalmente cada segundo o tercer intento ya es suficiente para identificar la mejor estrategia, entre otras, porque la experiencia ganada no se pierde y puede ser invertida de inmediato.

Esto garantiza que cada nuevo intento, sea contra un jefe o no, ya tengamos un boost de poder desde el primer minuto.

Además del modo historia y las múltiples arenas disponibles, hay un modo de juego adicional llamado Back of Barbarian, que es basicamene un minijuego que cambia la perspectiva y el objetivo del juego. Aquí nuestro (o nuestros, si estamos jugando coop) personaje estará ubicado en un tablero segmentado por casillas. La idea es sobrevivir la mayor cantidad de tiempo evadiendo un enemigo que también se desplazará por todo el escenario.

El catch aquí es que para movernos por las casillas tenemos que presionar las flechas direccionales, casi como si se tratase de un juego de ritmo, salvo que las flechas no se ubican bajo un orden lógico. Por ejemplo, si queremos ir a una casilla superior, el botón a presionar podría ser flecha izquierda, flecha derecha o flecha hacia abajo.

Esto último agrega un grado de dificultad a un mini-juego que en esencia es bastante sencillo y donde el reto es superarse a uno mismo. No es un modo de juego 100% atractivo y se presta para ser mucho más repetitivo que algunos niveles dentro de la campaña, pero si tiene su encanto, especialmente por su musicalización.

A nivel técnico, Castle Crashers Remastered es imposible que se vea mal. De hecho, la idea de que tenga un mal desempeño es risible. Tanto en modo dock como en portátil es un título que se ve de lujo, aunque personalmente lo disfruté más en el modo portable. Quizá haya sido por lo corto de los niveles, pero las partidas de no más de 5-8 minutos entre tiempos muertos fue ideal para mí, y con pantallas de carga prácticamente inexistentes y una tasa de FPS siempre estable, es una experiencia envidiable.

Además, hay que anotar lo obvio. Castle Crashers es divertido, pero es aún más divertido jugarlo de forma cooperativa. Hay varios personajes para escoger y el contenido disponible hace que sea un título que se pueda jugar por horas.

Castle Crashers Remastered es un título indispensable si buscan un título que se pueda jugar tanto en solitario como en cooperativo. Su sentido del humor, jugabilidad, dirección de arte y banda sonora lo hacen un juego agradable incluso a pesar que puede ser repetitivo en ciertas fases. Aunque hay una gran cantidad de contenido que exprimir, su nueva adición se siente algo pequeña y más como una nota al píe. Puede entretener unos minutos, pero claramente no está ahí para ser el centro de la atención.

Reseña hecha con una copia de Castle Crashers Remastered para Nintendo Switch provista por The Behemoth.

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