Children of Morta

Children of Morta

Plataformas: PC (Reseñado)/PS4/Nintendo Switch/Xbox One
Desarrollador: Dead Mage
Publishers: 11 bit Studios
Lanzamiento: Septiembre 3/2019
Género: Roguelikes Familiares

Un roguelike. Una historia. Una familia.

Lo que siempre me ha fascinado de los roguelikes (Binding of Isaac, FTL, Crypt of the Necrodancer), o juegos como Dark Souls, es el riesgo. Por lo general son juegos de tensiones constantes que en cada esquina te amenazan con la derrota. Un error en ellos es costoso y una victoria, por pequeña, increíble. Definitivamente no los más recomendados para gente ansiosa.

También es uno de esos géneros que ha explotado en popularidad y variedad en el mundo indie, tal vez por el éxito de algunos títulos.

Children of Morta es la apuesta del estudio Dead Mage (Shadow Blade, Garshasp) en este popular género. Es un roguelike con elementos de RPG y acción narrado por la sonora voz de Ed Kelly, cuyo atractivo principal parece estar en su arte y su narrativa.

En esta ocasión tomamos el control de la familia Bergson en una historia como mil otras que nos han contado. Una maldad antigua ha despertado y está corrompiendo el mundo, hay que detenerla.

Los Bergson son un poco como la familia Belmont de Castlevania (no parece coincidencia) y siempre han tenido la misión de defender el mundo justamente de este tipo de males antiguos. Por eso tienen un templo mágico debajo de la casa con portales a mazmorras que albergan todo tipo de monstruos y peligros.

Así, elegimos a uno de los miembros de la familia y nos aventuramos a estas mazmorras. Al principio solo tenemos a nuestra disposición a dos de los Bergsons para aventurarnos, pero a medida que avanzamos vamos accediendo a más (seis en total), cada uno con un estilo de juego diferente. Sin embargo, aunque el combate con cada Bergson sea variado, en general es sencillo y muy hack-n-slash para mi gusto.

Cuando hay muchos enemigos se puede volver difícil seguir a los personajes en el caos y hay un par de Bergsons que no están equipados para lidiar con hordas. O no tan bien equipados.

Dentro de las mazmorras nos encontramos con lo clásico: series de cuartos interconectados, unos repletos de monstruos, otros con power-ups, puzles, tiendas y, eventualmente, jefes.

Ordinariamente, hay mucho que perder en estos juegos: ya sean las monedas que vamos consiguiendo o los puntos de experiencia. Pero, en Children of Morta el castigo por perder es pequeño: volver a empezar la mazmorra.

Vivamos o muramos retenemos la experiencia y el dinero y avanza la historia (que es bien curioso). Con la experiencia subimos de nivel y ganamos habilidades y mejoras para ese miembro particular de la familia, pero esta solo se acumula en los personajes que usamos. Con el dinero compramos mejoras globales para toda la familia.

En principio, es a través de las mejoras globales que vamos asegurando nuestro progreso. Distinto a otros roguelikes, no es nuestra combinación de power-ups (acá no hay tanta sinergia) y destreza lo que más cuenta. Con frecuencia el juego eleva no realmente la dificultad, sino la cantidad de golpes que requiere un monstruo para que lo matemos o el daño que hace. Así que las mejoras globales a todos los Bergsons son claves para avanzar.

Esto, desafortunadamente, implica un poco de grinding, especialmente cada que desbloqueamos una nueva mazmorra o nivel. Al grindeo se le suma que utilizar mucho a un solo Bergson le causa fatiga de corrupción, así que el juego nos invita a que vayamos cambiando de personaje para también subirlos de nivel –que también es globalmente positivo porque cada cuatro niveles desbloqueamos una mejora para todos los Bergsons igual–.

Emparejar los niveles de los distintos Bergsons se vuelve motivo para repetir niveles anteriores, pero no todo es repetición. Cada área en el juego tiene una serie de misiones secundarias que aparecen aleatoriamente en esa mazmorra. Completarlos no da desde dinero hasta decoraciones para la casa de los Bergsons.

Son misiones que le dan textura al mundo en el que viven los Bergsons. Uno de los primeros nos da un perrito, por ejemplo. En otro salvamos un oso y el oso nos regala frutas. También ayudamos a un anciano y su aprendiz a reparar un telescopio.

Así no hayamos vencido la mazmorra, el juego avanza la historia. Después de volver a la casa seremos testigos de una pequeña cinemática sobre el día a día de los Bergsons o un desarrollo específico de la historia, todo narrado por Ed Kelly (cuya voz me obsesiona).

Hay varios momentos cautivadores e interesantes, todo increíblemente animado. Es una lástima que la propia historia sea tan genérica y predecible, porque tiene buenos momentos.

Resalto el pequeño arco de historia del tío Ben (personaje no jugable). No quiero spoilear nada, pero es de esas historias predecibles que igual duelen. Agridulces.

Las cinemáticas son, sin duda, una dicha de ver. Dead Mage se ha alejado un montón del estilo de arte de sus anteriores entregas y en esta presenta una excelente mezcla de arte de pixeles e ilustración. A simple vista pareciera otro juego en pixeles, pero detallando la animación se nota que han dibujado cuadros extra para hacerla suave y fluida.

Además, hay un uso peculiar de luces dinámicas en los ambientes que resaltan la mezcla de estilos del juego (cosas que enseña el diseño y hay que señalar).

Es un lujo de ver.

Pero en los juegos no todo va de lo bonito que se ve o de lo encantador de los personajes o de la voz del narrador. Children of Morta es un buen roguelike ligero. El enfoque narrativo y su espectacular estilo visual son cautivadores, pero una jugabilidad un tanto repetitiva, poca sinergia y el bajísimo riesgo no le permiten llegar a la excelencia.

Es, sin duda, uno de los juegos más bonitos del año, pero no el más satisfactorio de jugar. Puede servir de entrada a alguien al género de los roguelikes, pero todavía deja mucho que desear.

Reseña hecha con una copia de Children of Morta para PlayStation 4 provista por Iceberg Interactive.