Ion Fury

Ion Fury es un título que trae lo clásico a la nueva generación. A pesar de un control algo torpe, es una experiencia divertida y frenética.

Plataformas: PS4 (Reseñado)/PC/Switch/Xbox One
Desarrollador: Voidpoint (PC)/General Arcade (Port)
Publishers: 3D Realms/1C Entertainment
Lanzamiento: Mayo 14/2020
Género: Duke… pero más interesante

Ya no hay shooters como Duke Nukem. En el mejor sentido de la palabra, el juego trajo cosas muy interesantes al género en su momento. A pesar que ya hizo el salto a 3D en el pésimo Duke Nukem Forever, con el auge de títulos con gameplay “clásico” hay un vacio que podría ser llenado.

Lanzado para PC en 2019, Ion Fury buscaba precisamente eso, continuar el legado que dejó Duke (para bien o para mal). A decir verdad lo logra, pero en cierto punto me recuerda por qué varios de esos juegos desaparecieron hace unos años.

Ion Fury nos cuenta la historia de Shelly “Bombshell” Harrison, que luego de la aparición de unos misteriosos soldados cyborg en la ciudad de Neo D.C., dependerá de nosotros enfrentar al Dr. Jadus Heskel y detener esta amenaza. 

Seamos honestos… Ion Fury no brilla precisamente por su historia, similar a muchos juegos de la época, la narrativa era más una excusa para comenzar a dispararle a algo durante las siguientes horas. 

Por ende, en muchos momentos uno pierde noción de la historia, en especial por que lo único que hace Heskel es enviar un sin fin de enemigos y no hay ningún tipo de desarrollo más de “Él es el malo… ve y pon una bala en su cabeza”, incluso el juego no es tan transparente con el final y a lo que lleva. 

Una de las cosas que me sorprendió es que Ion Fury es una precuela de Bombshell, el shooter que publicó 3D Realms en 2016. Lo curioso es porque tuve que leer en Wikipedia para saber ya que el juego no me comunica absolutamente nada sobre esto.

Aunque la historia no es su fuerte, Ion Fury brilla en lo que debería, sus mecánicas. No solo es un FPS pulido y entretenido (a pesar de lo clásico), sino que también nos reta a estar siempre en movimiento usando todo el arsenal que tenemos a nuestra disposición.

Si jugaron los Duke Nukem clásicos sabrán a lo que se enfrentan, no sólo es muy similar sino que también el juego está construido en el mismo motor de los títulos de 3D Realms, llamado Build Engine.

Tendremos a nuestra disposición una variedad de armas y explosivos para deshacernos de cuanto enemigo que se nos aparezca (que no serán pocos), cada arma tendrá un disparo primario y secundario. 

Las armas tienen bastante variedad y sin duda logran hacer sentir a Shelly como una máquina de matar que arrasa con cualquier enemigo sin importar que tan grande o poderoso puede llegar a ser.

Esta variedad lamentablemente se estrella con lo poco práctico que es cambiar de armas rápidamente. Imagino que en la versión de PC se usaba la rueda del mouse para esto, General Arcade no encontró otra manera y lo puso en el pad del control.

No solo toca quitar el stick de movimiento para cambiar de arma, sino que en momentos muy frenéticos, hay que improvisar bastante para llegar al arma que nos sea más útil durante los tiroteos. 

Sin duda, esto hacía que una buena parte de esa velocidad que ofrece el juego se sienta torpe y le quite un poco de dinamismo a todas las situaciones que nos encontraremos durante la campaña.

Visualmente admito que me reí por algunas técnicas que usan (en especial porque me recuerdan cuando jugué Duke Nukem hace algunos años), pero el juego se ve bastante bien. No solo los escenarios con bastante detallados, sino que ver de cerca los Sprites de los enemigos muestra un trabajo muy pulido por parte de Voidpoint.

Admito que el hecho que los Sprites fueran planos y esto se viera durante el juego cuando los personajes giran, es un detalle muy interesante al momento de continuar evocando ese gameplay clásico que se veía hace unos 20 años. 

A pesar que Ion Fury es un juego bastante bueno y con una gran jugabilidad, tiene un problema donde se siente más largo de lo que es.

El juego tiene una duración de unas 12 horas, pero se sentí que fueron más de 20. No es por la estructura del diseño de niveles, sino que en muchos momentos se sienten que alargan los niveles solo porque el juego necesita contenido. 

Siendo honesto son 5 capítulos incluyendo el enfrentamiento final contra Heskel, que en cierto punto se sienten demasiado largos porque no suceden muchas cosas entre ellos.

El gran problema que sufre Ion Fury, es que cuando no hay algo a lo que le pueda disparar… se vuelve aburrido. 

Por ejemplo, hace algunos meses cuando jugué los ports de DOOM en PS4, fue una experiencia divertida porque el juego se siente muy robusto y “concreto”. En el caso de Ion Fury, hasta el backtracking se siente aburrido y hasta obligatorio.

Pero admito que el juego se recupera en los combates contra los bosses. Si, a larga es seleccionar un arma que funcione y dispararle hasta que la barra de vida llegue a cero. Aunque esto suena plano o aburrido, cada enemigo es lo suficientemente diferente para que la misma estrategia no funcione para todos. 

Algo que no es del todo grave, el juego corre a 60FPS durante la mayoría del tiempo. Al igual que muchos juegos, en momentos de mucha actividad (En su mayoría explosiones a-la-Michael-Bay), el juego baja la tasa de cuadros. 

Pero aparte de eso, el rendimiento del juego en consolas es sólido y una de las mejores cosas que tiene Ion Fury

A pesar de todo esto, Ion Fury es un divertido FPS que jugado en pequeñas dosis, sin duda le traerá recuerdos del pasado a varios jugadores, cuando Duke Nukem era un personaje interesante y 3D Realms era una empresa reconocida para los jugadores. 

Con controles un poco torpes, el gameplay clásico de Ion Fury es ideal para los fans de los FPS de antaño y para los que no son fans, sigue siendo un título sólido del género que merece un vistazo de nuestra parte.

Reseña hecha con una copia de Ion Fury para PS4 provista por 3D Realms & 1C Entertainment

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