Lonely Mountains: Downhill

El título de Megagon logra ser una divertida experiencia dónde el ambiente será nuestra mejor arma. Esta es nuestra reseña de Lonely Mountains: Downhill.

Plataformas: PC/PS4 (Reseñado)/Nintendo Switch/Xbox One
Desarrollador: Megagon Industries
Publishers: Thunderful Games
Lanzamiento: Octubre 23/2019
Género: Montañitas Poligonales

Es muy común encontrar un juego que nos obligue a aprovechar la física de los objetos para seguir avanzando. El mayor exponente de esta idea desde hace varios años, ha sido la franquicia Trials de Ubisoft.

Lonely Mountains: Downhill propone una idea similar, pero con un factor adicional para todos los usuarios. La tranquilidad de un paseo en bicicleta… si no queremos hacerlo muy extremo.

Desarrollado por el estudio alemán Megagon Industries, Lonely Mountains: Downhill no tiene una historia detrás. Solo seremos un ciclista con un gusto por hacer ruta y conocer montañas tranquilas y solitarias para recorrer. 

En 2017, Megagon Industries lanzó un Kickstarter de su particular juego de Downhill, no solo superó su meta, sino que logró recaudar algo más de 45.000 euros para financiar el juego. Aunque estaba programado para llegar en 2018, el juego fue retrasado un año más para brindar la mejor experiencia posible.

El juego no busca contarnos algo complicado y todo esto se puede ver en la manera como funciona a nivel mecánico. A la larga el juego es un ejercicio de tranquilidad y destreza del jugador para llegar vivo al final de la montaña. 

Iniciaremos en la parte más alta de la montaña. Nuestro reto será llegar al final, pero el recorrido dependerá enteramente de nosotros.

Me explicaré.

El juego tiene una ruta marcada que será el modo “fácil” del juego. Esta ruta permitirá que el jugador se tome con calma la montaña y de paso conozca el recorrido que le esperará más adelante. 

A lo largo de 4 montañas y dentro de cada montaña 4 recorridos diferentes, no solo aprenderemos poco a poco que la ruta fácil se volverá la más aburrida, sino que también buscaremos romper nuestro propio tiempo cada vez que probemos un nuevo recorrido.

Dentro de cada uno de estos 4 caminos, habrán dificultades. Explorador, será la versión fácil donde no tendremos tiempos ni limites de caídas, ese es el más importante para (como su nombre lo dice) explorar el camino, antes de comenzar a entrar a los difíciles caminos que nos esperan.

Estos caminos no serán tan obvios como el principal y en cierto punto nos llevarán a mucha experimentación además de destreza para no estrellarnos contra un árbol. Pero si tendrán algunos elementos claves que nos ayudarán a descubrirlos.

Aquí radica la magia de Lonely Mountains: Downhill, encontrar estos caminos y aprender a tomarlos de la mejor manera posible, es un elemento clave del juego no solo para cumplir nuestros retos, sino también para comenzar a sacar mejores tiempos al momento de recorrer.

Una vez completemos esta dificultad, encontraremos unos retos que nos permitirán desbloquear más recorridos, más montañas o conseguir los materiales para desbloquear nuevas bicicletas. 

Los retos prácticamente serán llegar en menos de X tiempo o caerse menos de X veces. En algunos casos son más bien sencillos (En especial los de las caídas) pero en otros no tanto.

En los retos es dónde el juego rompe un poco la ilusión de tranquilidad que nos plantea y dónde aparece la única falla que tiene todo el título. Para desbloquear las montañas o los recorridos, será necesario cumplir estos retos y algunos no serán tan sencillos.

Como precisamente lo mágico es recorrer las montañas, poner tantas trabas para desbloquearlas puede no ser divertido para algunas personas. Aunque el juego no es frustrante, esa barrera puede alejar a algunas personas en especial porque la mayoría de retos, se basan en llegar a la meta lo más rápido posible.

Uno de los elementos que hace más valioso a Lonely Mountains: Downhill es la parte sonora. En lugar de darnos música de “acción” como si fuera una película de deportes extremos, el juego solo nos brindará sonido ambiente.

En nuestros recorridos por las montañas, no tendremos música que nos distraiga, sino el sonido de los pájaros, el viento, cascadas y demás. Esto hace que el diseño sonoro sea aún más importante que en otros juegos en especial porque la construcción de estos debe sentirse muy natural y hacernos pensar que estamos en esa montaña.

El ámbito visual también ayuda bastante. Al usar gráficos Low-Poly, el juego logra que el rendimiento sea ideal y que además nos concentremos en nuestro descenso más que en el mundo que nos rodea. 

Eso no quiere decir que Megagon se descuidó en ese aspecto, ya que todo está el estudio hace buen uso de ese estilo para crear niveles muy detallados en cuanto a elementos se refiere. Esto hace que los recorridos se sientan mucho más robustos y realistas a pesar del Low-Poly.

Sin duda Lonely Mountains: Downhill es ese título que pasará de agache para mucha gente, pero logra ser una experiencia entretenida y muy gratificante. No solo con un magnífico diseño sonoro, sino con unos controles sencillos y una gráfica que logra ser atractiva.

Aunque para muchos no puede resultar tan relajante y más bien puede ser un poco tediosa su premisa, el juego poco a poco logrará cautivar nuestro interés arcade por bajar montañas. 

Lonely Mountains: Downhill ya se encuentra disponible en PC, PS4, Nintendo Switch y Xbox One.

Reseña hecha con una copia de Lonely Mountains: Downhill para PlayStation 4 provista por Thunderful Games.

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