Minit

La muerte es una “mecánica” más que juega con nuestras emociones. La expectativa, el temor a la perdida, la anticipación. Todo. Y Luego está Minit.

Plataformas: PC/ PS4 (Reseñado) / Switch / Xbox One
Desarrollador: JW, Kitty, Jukio, and Dom
Publishers: Devolver Digital
Lanzamiento: Abril 3/2018
Género: Aventura

Jugando Bloodborne aprendí que morir en el juego no es un castigo. Llegué tarde a la revelación, 3 años tarde, pero entendí que el concepto de la muerte no solo está ligado al lore, sino también a nuestro aprendizaje.
Cada muerte es una enseñanza, una oportunidad para aprender, una oportunidad para respirar hondo y preguntarse -¿qué salió mal?- para trabajar sobre ello e intentarlo de nuevo. Nos hace pensar, y aunque sea por solo un momento, nos hace entrar en “la zona”, ese estado mental al que todos hemos ingresado al menos una vez en nuestras vidas al jugar algo que creemos imposible.

La muerte es una “mecánica” más que juega con nuestras emociones. La expectativa, el temor a la perdida, el sentido del deber, la anticipación. Todo.

Y Luego está Minit.

Desarrollado por los desarrolladores Jan Willem Nijman, Kitty Calis, Jukio Kallio y Dominik Johann, Minit es un título indie que salió para PS4 que no es tan fácil de describir como pareciera. En esencia, es un dungeon crawler/juego de aventura tipo TLOZ: A Link to the Past en el que controlamos un héroe que debe emprender una gran aventura llena de misterios y toda clase de peligros.

En este caso en particular, el viaje de nuestro héroe comienza cuando encuentra una espada que, para su infortunio, está maldita y hace que muera cada 60 segundos. Porque a nadie le gusta morir de un momento a otro, nuestro pequeño protagonista emprende un viaje en busca de una forma de romper tal maleficio y regresar a sus días de paz.

Dicho esto, es deducible que esa es la principal mecánica de Minit. Tan pronto tomamos la espada maldita, un contador aparece. Si este llega a cero, lo cual es inevitable, muere nuestro personaje y se “reinicia” el juego.

Decir que se reinicia por completo es incierto y una invitación al caos innecesario. Lo que sucede realmente, es que tendremos 60 segundos para avanzar en nuestro “quest”. Como en toda aventura, siempre hay cosas que hacer, tareas que completar, y el tiempo que tenemos es nuestro límite, sin embargo, si en los 60 segundos logramos finalizar “eso” que estábamos haciendo, se tomará como un checkpoint. De esa forma, se guardan nuestras acciones, hay sentido de progreso, pero igual muere nuestro personaje.

A diferencia de Bloodborne, que resultó ser mi paralelo pues jugué ambos juegos al tiempo, en Minit es inevitable morir, por lo que toda la experiencia se basa en la experimentación, adaptación y, por supuesto, prueba y error.
El mapa a nuestra disposición no es pequeño. Tampoco es enorme, pero no es TAN compacto como pareciera. Está lleno de todos los elementos característicos de un título de aventura, tal como pequeños pueblos, calabozos, mercaderes, desiertos, pantanos, mansiones embrujadas, fabricas y demás.

En cada locación hay cosas por hacer y, de hecho, viajar de una locación a otra no es tan fácil teniendo en cuenta el contador de los 60 segundos y las restricciones por zona. Por ejemplo, intentar cruzar una caverna sin tener los tenis apropiados es literalmente imposible. Dicho esto, la primera barrera a superar con Minit es que es un título poco intuitivo, ya que en ningún momento dirá qué debemos hacer o cómo, todo queda a nuestra imaginación.

Esta barrera es sin duda la más difícil de superar pues en principio enlentecerá el progreso. Al no haber indicaciones sobre qué debemos hacer, debemos confiar únicamente en la intuición, las pistas que se nos dan en el entorno y la constancia para no rendirnos a la primera.

Adicional a todo lo anterior, en Minit también hay un sistema de “casas de guardado”. En principio habrá solo una, pero con el tiempo se desbloquearán más, cada una en una locación distinta. Para practicidad, todas estas casas estarán interconectadas por medio de un sistema de “transportación”, lo que facilitará y optimizará el desplazamiento por el mapa y sus distintas locaciones.

A pesar de entrar dentro del género dungeon-crawler, lo cierto es que no hay un enfoque en el combate. Si, hay enemigos en el entorno y se podrán vencer, pero es mil veces más práctico evitarlos siempre que sea posible. Ahorra tiempo y no expondrá a nuestro personaje a una muerte anticipada… además que pelear no es el apartado más pulido de este título.

Por el contrario, la exploración es un elemento vital para la experiencia y Minit sabe cómo establecer un ambiente enigmático que invita a perderse en él. Hay pocos personajes, pero son pintorescos, y la variedad de entornos y su método de exploración hace que la experiencia sea variada y gratificante.

Eso sí… también hay que decir que Minit puede ser frustrante a cuenta de lo obvio. El contador de 60 segundos siempre será una presión sobre los hombros y aunque exige un alto nivel de atención y memoria, lograr con las soluciones a los problemas planteados por el juego no es tan sencillo. Intentar una y otra vez una sección puede agotar, especialmente por lo dicho anteriormente: Minit no dice cómo.

En conclusión, Minit es una experiencia entretenida que, a pesar de su principal mecánica, no lleva mucho tiempo finalizarlo. De hecho, es un título que seguramente llamará la atención de los speed-runners pues incentiva a mejorar la marca personal. Es un título bastante entretenido y completo que incorpora conceptos interesantes que a nivel de jugabilidad son bastante atractivos. Pese a que puede ser frustrante por la poca ayuda que ofrece, al final resulta siendo una experiencia satisfactoria y, por qué no, hasta encantadora.

Juego reseñado con una copia de Minit en su versión de PlayStation 4 brindada por Devolver Digital.

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