Narita Boy

Narita Boy es una de las grandes sorpresas de este año. No solo por su parte visual, sino también por lo profundo de su narrativa.

Plataformas: PS4 (Reseñado)/PC/Nintendo Switch/Xbox One
Desarrollador: Studio Koba
Publishers: Team17
Lanzamiento: Marzo 30/2021
Género: RetroVania

En su primer trailer, Narita Boy parecía ser un título de plataformas más con un estilo retro que le apuntaría a la nostalgia…

Poco me imaginaba yo que el título se iría por una narrativa más profunda con elementos de perdida, obsesión y balance, en uno de los títulos más interesantes de 2021.

Desarrollado por Studio Koba y publicado por Team17, Narita Boy nos cuenta la historia de… Narita Boy. Un héroe sin nombre que entrará al reino digital a salvar el mundo de “ÉL” un programa renegado que busca acabar con el Trichroma y el mundo real.

En nuestras manos, queda recuperar las memorias del creador y que este pueda finalmente borrar a “ÉL” del sistema, pero no será una tarea fácil, no solo nos enfrentaremos a enemigos poderosos, sino que tendremos que traer el balance a todo el reino digital.

Cuando recién arranqué Narita Boy, sin duda vi algo fuertemente inspirado en TRON y en términos de creación del reino, algo similar a lo que propuso TRON Legacy.

Principalmente porque el mundo se siente “real”, gracias a que hay un interés por mostrar que al igual que en la vida real, el Reino Digital tiene una cultura, una religión y por supuesto un dios, que es el Creador.

Esto hace que todo el mundo se sienta más interesante y que las conversaciones que uno tiene con los NPC tengan sentido, ya que ayudan a hacer más robusto el mundo que nos rodea. 

Lo que realmente me sorprendió es los elementos que componen la historia. Hay cosas relacionadas a la identidad, la pérdida y como la vida influye en la obra. El Creador es una persona de dos mundos.

Esto último nos lo muestra mediante memorias narradas por el mismo creador, por lo que conforme avanzamos en la historia nos damos cuenta de todo lo que sucedió antes que este personaje creara la computadora Narita One y su gran éxito Narita Boy.

Algo clave que hace el juego, es poco a poco elevar el riesgo. Aunque al inicio creemos que todo es por salvar el Reino Digital y que quedará contenido en esto, poco a poco el juego muestra que hay ramificaciones en el mundo real que pueden ser desastrosas para los involucrados.

Sin duda, esto hace que nosotros tengamos en la mente como todo se puede ir al carajo si no logramos cumplir nuestra misión.

Mecánicamente Narita Boy se siente muy robusto y logra implementar de buena manera varias mecánicas. Algunas se sienten como un truco para el momento y ya, mientras que a otras si se les da un uso bastante robusto a lo largo de toda la campaña.

El arma principal de Narita Boy será su Techno-Sword. Esta espada tiene todo el poder del Trichroma y es la única que puede acabar con los Stallions, el combate es bastante sencillo ya que todos los ataques se hacen con Cuadrado (En el caso de PS4) y poco a poco tendremos acceso a ataques como el Uppercut o una estocada.

Además de esto, el juego usa los reinos que descubrimos (Amarillo, Azul y rojo) como un elemento adicional para darle poderes al personaje. Luego de encontrar una estatua un héroe se unirá a nosotros.y nos dará acceso a dos habilidades diferentes.

Una de ellas, es un tipo de personaje de soporte. Si tenemos suficiente energía este soporte hará un ataque de rango que nos puede quitar a varios enemigos de encima si estamos en una situación compleja, mientras que también nos permitirá usar la energía del reino para el combate.

Este último propone una mecánica de alto riesgo, alta recompensa. Al utilizar la energía de cada color le haremos más daño a los enemigos de ese color (Los veremos gracias a una llama pequeña en la cabeza), pero también estos nos harán más daño.

Lo último nos permite calcular un poco más el riesgo de lo que estamos dispuestos a hacer durante un combate para así arriesgarnos a vencer rápidamente a nuestros enemigos… pero quedando al borde de la muerte si no somos lo suficientemente cuidadosos.

Algo interesante que implementa el juego, es que estas mejoras también nos ayudan a avanzar por el mundo. El Uppercut es importantísimo para llegar a lugares más altos, mientras que la estocada se usará para romper puertas que en su momento fueron inaccesibles.

Esto hace que se sientan como parte integral de la jugabilidad de Narita, más que como un truco para descrestar a los jugadores o que debe ser una mejora, porque los juegos tienen mejoras y este es un juego.

Visualmente es uno de los títulos más estilizados que he visto recientemente. Aunque la interfaz y algunos efectos de la misma me parece un poco tosca, Koba tomó los elementos más importantes de los títulos de antaño y los puso en el juego, pero con el objetivo que se sintieran más modernos.

Por ejemplo, la pantalla es ligeramente esférica para simular un monitor CRT, por lo cual en los bordes siempre hay una deformación o un desenfoque que era clásico de este tipo de pantallas (Especialmente los monitores antiguos de PC).

También el juego en gran parte le apunta al Synthwave, como elemento unificador tanto a nivel visual como musical. 

Estos detalles hacen que el juego se sienta hecho con más calma y cariño por parte de Koba, que a pesar de no ir más allá de un Gimmick, busca apuntarle a la inmersión y que nosotros como jugadores nos metamos en la época en la que ocurre el juego.

Ahora… lo no tan bonito.

Narita Boy tiene dos problemas puntuales, su combate y su navegación. Ninguno de los dos es realmente grave, pero ambos se pueden sentir algo tediosos después de un rato. 

En el combate es donde siento que hay una oportunidad desaprovechada, aunque honestamente no es pésimo, pero muchos de estos ataques no se sienten tan “combinables” como uno quisiera. 

A veces se sentía como que tenía que parar, para cambiar de patrón de ataque porque el juego no me permitía hacer esto de manera fluida. De nuevo, sería grave si fuera un Hack n’ Slash, pero para la variedad de ataques que tenemos a nuestra disposición, un poco más de variedad sería ideal.

Otro gran problema es cómo el juego usa su navegación. Principalmente es un título más bien lineal, usa la exploración y el Backtracking para que nosotros nos arriesguemos a explorar un poco más el Reino Digital.

Pero todo se siente un poco tosco a momentos, debido a que uno tiene que dar unas vueltas que se sienten bobas. Por ejemplo, en el reino azul primero tuve que ir al Reino Floppy para conseguir un poder que me permitiera ir al Faro, del faro luego tuve que regresar casi a donde inicia el nivel para que me dieran un poder con una llave para regresar al reino Floppy y abrir una puerta con ese nuevo poder, para que me dieran otra llave, para tener que irme al otro lado del nivel a abrir una puerta y avanzar.

Estos momentos se pueden hacer un poco más cómodos para que uno no sienta que está perdiendo el tiempo en momentos. De nuevo, no es algo realmente grave porque el juego es lo suficientemente entretenido para respaldar varias de estas decisiones, pero se podría simplificar un poco, ya sea incluyendo una exploración adicional para encontrar secretos o en su defecto conocer más del reino.

Narita Boy logra ser una experiencia fantástica tanto a nivel visual como narrativa, en especial porque no espera lo profunda que sería esta última parte, lo cual es bienvenido que los juegos indie quieran apostarle a historias que aunque no son complejas si buscan plantear ideas interesante.

A pesar de sus problemas, el juego cumple lo que promete y más, por lo que sin duda hay que estar pendiente del trabajo de Studio Koba en el futuro.

Narita Boy llegará el 30 de marzo (Mañana) a PC, PS4, Nintendo Switch y Xbox One. En el caso de Xbox el juego estará disponible día 1 en GamePass.

Reseña hecha con una copia de Narita Boy para PlayStation 4 provista por Team17.

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