Phantom Doctrine

La CIA y la KGB buscarán acabar con Beholder, en este complejo, pero gratificante título de estrategía por turnos ambientado en la Guerra Fría.

Plataformas: PC (Reseñado)/PS4/Xbox One
Desarrollador: CreativeForge Games
Publishers: Good Sheperd Games
Lanzamiento: Agosto 14/2018
Género: Estrategia por Turnos

Por: David Infante (@Scott_The_Hero)

Siempre que sale un juego de estrategia por turnos suele ser comparado, inevitablemente, con XCOM, después de todo, hoy día es quizá el principal referente en cuanto a títulos de este tipo se refiere. Normalmente, esas comparaciones no suelen ser odiosas porque pese a las limitaciones de los títulos que aspiran a ser como la saga de 2K, siempre hay algunos aspectos que los hacen destacar.

Por ejemplo, Invisible INC. logró tener una jugabilidad enfocada en la infiltración y el hackeo sin dejar atrás la acción, a la vez que contaba una historia medianamente compleja protagonizada por agentes secretos.

A estos títulos –ala XCOM- se les une Phantom Doctrine, un juego desarrollado por CreativeForge Games distribuido para la PC (Steam), PS4 y Xbox One, el cual se ambienta durante la Guerra Fría (1983) en el que se nos da la posibilidad de tomar un bando para desarrollar la historia principal del juego, pudiendo escoger entre la CIA y la KGB.

Si bien cada facción tendrá un desarrollo narrativo distinto, todas comparten la misma trama, en la cual los jugadores deben descubrir y eliminar los agentes de una agrupación conocida como Beholder, quienes estás tras una conspiración que puede afectar el curso de la historia.

Ahora bien… Phantom Doctrine es un título algo complejo a nivel narrativo, y es que su historia no se cuenta por medio de misiones consecutivas que llevan un orden lógico. De hecho, este título se toma en serio el componente de investigación y espionaje para desarrollar su historia, por lo que es conveniente primero explicar el cómo se juega para entender la forma en que se cuenta la misma.

Al mejor estilo RPG, Phantom Doctrine nos permite crear nuestro personaje, hombre o mujer. Podemos personalizar su apariencia y rasgos físicos mediante un sistema bastante primitivo de ajuste. No es un editor bastante competente, de hecho, es bastante torpe, pero es funcional para lo básico, crear un agente que se ajuste a nuestro gusto.

Una vez creado el agente, y su identidad, entramos al mundo de Phantom Doctrine. Y aquí es donde se compone la cosa.

Phantom Doctrine está compuesto por dos tipos jugabilidad, lo que se puede hacer en la base secreta, y las misiones que se pueden llevar a cabo en entornos medianos y grandes.

La base secreta es, evidentemente, la guarida en la que administramos todas nuestras operaciones. Allí podemos contratar y despedir agentes, así como desarrollar ciertas mejoras y delegar tareas a los espías de turno.

Es importante siempre tener activa la base y aprovechar sus recursos pues cada ala que la compone nos permite acceder a varias mejoras para las fases de combate, así como mantener la moral alta de quienes la habitan. Por ejemplo, el ala de investigación nos permitirá ampliar el cupo de la enfermería para que los agentes heridos se puedan recuperar, así como el ala de análisis, en la que podemos asignar agentes para que lean documentos clasificados en busca de pistas sobre la ubicación de los agentes enemigos.

Sin duda alguna, el ala de investigación es la más importante de toda la base porque mejora el desempeño general de la misma, sin embargo, no todo es tan fácil como parece. Los –upgrades- se compran con dinero, y aunque en fases avanzadas se puede falsificar, la mejor forma de obtenerlo es trabajando. El problema con esto, es que cada día en un mundo que está al borde de la catástrofe, es un día lleno de peligro.

Así como nosotros tenemos a disposición un mapa del mundo al cual podemos mandar agentes en busca de información, también lo tienen nuestros enemigos, por lo que cada acción que hagamos nos pone en su radar. Es por eso que es importante cuidar la identidad de nuestros agentes, porque entre más se demore el enemigo en descubrirla, más se demorarán en llegar a nuestra base.

Y si llegan… que dios se apiade de nosotros.

Un asalto a nuestra base es lo PEOR que pueda suceder. Los enemigos no solo descubrirán la identidad de nuestros agentes, sino que se quedarán con todo nuestro dinero. Además, cada ataque tiene su repercusión en el equipo, pues los agentes pueden desaparecer para no volver, o volver trastornados en busca de ayuda.

En ese sentido, Phantom Doctrine toma un elemento bastante importante a consideración y es la estabilidad mental de los agentes de campo. Los agentes más afectados tendrán ataques de ansiedad o sufrirán de depresión, por lo que es vital prestarles ayuda (ayuda de verdad) para que puedan superar estos problemas.

Sin embargo… ahí entra otro detalle curioso. Los agentes, pueden no ser fieles a nosotros. Con el tiempo, y con las misiones, los espías pueden reconocernos como personas de fiar y jurarán lealtad a nuestra causa, pero eso no quiere decir que todos lo hagan.

Al ser un juego de infiltración y espionaje, es natural que en nuestra organización haya dobles agentes o -sleeper agents-, los cuales pueden traicionarnos en algún momento en el progreso de la historia. Puede ser cualquiera, un nuevo recluta, o ese personaje al que tanto cuidamos por ser tan eficiente a lo largo de las misiones. Es una sorpresa poco agradable y agria, pero que sin lugar a dudas viene como anillo al dedo a la idea general que propone el juego, porque sin saber qué sucederá, lo mejor que podemos hacer por nuestros espías es cuidarlos.

Ahora bien, dejando de lado lo que se puede hacer en la base, las misiones en campo se desarrollan como se esperaría. Hay un mapa de un tamaño medio/extenso con una serie de objetivos principales y secundarios a cumplir, en el que tenemos que desplazarnos cuadro a cuadro según los puntos de movimiento que tengan nuestros personajes.

Si bien el sigilo es importante, y hay formas de cumplir las misiones sin armar un alboroto según nuestras mejoras investigadas, también es posible cumplir las misiones por medios menos sutiles, solo que no es lo más recomendable, tanto por las repercusiones que tiene como por lo incomodo que resulta jugar de esta forma.

Si decidimos atacar de frente con armas de fuego, o si simplemente nos descubren, un contador nos avisará de la cantidad de turnos restantes para que llegue apoyo enemigo al lugar. Podrán ser más unidades o un ataque aéreo, ambas opciones tan fatales como suenan porque, evidentemente, no hay bala para tanta gente.

Pero dejando de lado este tipo de limitaciones, lo cierto es que atacar no es tan cómodo como podría ser. En efecto, hay que tener en cuenta las estadísticas y el nivel de nuestros personajes para saber si hará o no más daño, o cuando menos si acertará al enemigo, pero es el apartado más tosco. De hecho, es raro ver que, a pesar de estar en cobertura, los enemigos y nuestros personajes la dejarán para recibir daño a propósito, lo cual resulta molesto porque si hay una desventaja numérica, no habrá forma de salvarse.

Fuera de todo lo anterior, es el apartado más tradicional. Podemos contar con ayuda externa en términos de información, cada objetivo secundario brinda más experiencia e información que investigar y habrá un punto de extracción que dará fin a la misión.

Habiendo explicado los componentes de jugabilidad, hay que dar unos pasos atrás a la base para explicar cómo se progresa en la historia, porque sin duda es uno de los apartados más interesantes a pesar de sus fallas.

Como decía al comienzo, no hay una estructura lineal de misiones a seguir. Simplemente se nos dará un briefing de la situación global y de nuestro enemigo a perseguir, por lo que tendremos que usar nuestros recursos para encontrarlo. ¿Cómo? Ya eso queda a nuestra elección.

Habrá un mapa global en el cual podemos enviar agentes a explorar el mundo en busca de información, la cual tiene que ser decodificada para dar con los agentes enemigos. La única forma de dar con el blanco, es hacer viajar a nuestros espías a zonas peligrosas para que obtengan los datos, incluso si eso significa poner su identidad en riesgo.

Al recolectar cierta cantidad de información, descubriremos la locación de los enemigos, por lo que es nuestra labor perseguirlos, hacer labor de inteligencia, y matarlos. De esta forma, poco a poco se avanza en la historia, y aunque es interesante ver un enfoque en la investigación y análisis de pistas, si hay que anotar que enlentece el progreso más de lo que debería.

El otro problema con este sistema de progreso, es la presentación y el impacto que tiene. Desafortunadamente, las misiones no son variadas tanto en objetivos a cumplir, como en el lugar en el que se desarrollan, por lo que habrá un sentido de deja vú constante dada la repetición de obstáculos y locaciones semejantes.

Así mismo, la historia no es tan interesante y no ayuda la forma en cómo se cuenta, ya que las secuencias “animadas” son en realidad una secuencia de imágenes con voz estilo cómic. Competentes, comprensibles por las limitaciones técnicas… supongo, pero para nada envolventes o llamativas. Además, al estar ligadas a un sistema de avance tan lento y poco variado, las misiones importantes no se diferencian de cualquier misión ya realizada.

Aun así, la constante sensación de descubrimiento y “delirio de persecución” a raíz de los enemigos que nos siguen, hace que esta sea una experiencia completa, en la que cada decisión toma relevancia y un impacto real en el juego. Desde la fase de organización para las misiones en campo, a cosas más puntuales como contratar o cuidar de nuestros agentes.

Lo único que falta por anotar, es que gráficamente Phantom Doctrine es brusco. Corre bien, luce competente, pero hay instancias en las que se nota que está algo atrasado, tal como en el modelado de los agentes o en las pequeñas secuencias cinemáticas de introducción y extracción de las misiones de campo. Sin embargo, quizá este sea el menor de los problemas del título.

Phantom Doctrine es un título bastante interesante. No diría que sea divertido, dado su moderado nivel de dificultad y alto enfoque en la administración de recursos e investigación. Es una experiencia de ritmo pausado que al final resulta ser medianamente gratificante por el reto que conlleva y las sorpresas que depara la aventura, de no ser por su repetitividad, pero cumple con lo que promete, ser un thriller de suspenso que nunca nos hará sentir seguros.

Reseña realizada con una copia de Phantom Doctrine en su versión de PC, brindada por Good Sheperd Entertainment.

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