Shadow of the Tomb Raider

Shadow of the Tomb Raider

Plataformas: PC/PS4 (Reseñado)/Xbox One
Desarrollador: Eidos Montreal
Publishers: Square Enix
Lanzamiento: Septiembre 14/2018
Género: Curso relámpago de arqueología

Por: David Infante (@Scott_The_Hero)

Debo ser honesto. Rise of the Tomb Raider me pareció un juego algo decepcionante. Ante todo, primero debo aclarar que no es un mal título, bajo ningún motivo, pero la expectativa que se había generado en torno a la segunda aventura de Lara Croft fue… exagerada. Parte de mi fuerte opinión respecto a este juego es lo repetitivo que se torna después de unas horas y su historia poco envolvente.

De hecho, mi parte favorita de Rise of the Tomb Raider son dos de sus DLCs: Baba Yaga: The Temple of the Witch y Blood Ties. El primero, porque cubre una pequeña campaña muy interesante que rompe la monotonía del juego con un argumento lleno de elementos “mágicos” que visualmente se representan como ‘un mal viaje’ lleno de psicodelia, y el segundo, porque enfoca su jugabilidad en la búsqueda de elementos en el entorno que revelan información sobre la infancia de Lara y los secretos de la Mansión en la que vive.

Por ello, mi interés en Shadow of the Tomb Raider fue minúsculo. Pero que mi opinión sobre Rise of the Tomb Raider no los predisponga, pues el más reciente título en la franquicia, pese a sus fallas, se ha convertido en mi entrega favorita en esta trilogía.

Shadow of the Tomb Raider comienza dos meses después de los eventos de Rise of the Tomb Raider, con Lara y Jonah siguiendo la pista de Pedro Dominguez, un líder de una de las tantas facciones de Trinity que está en busca de un objeto mágico oculto en México.

El objeto en cuestión es una daga, y como se vio en los tantos demos del juego previo a su lanzamiento, el tomarlo desata el apocalipsis. Siendo Lara la culpable de este suceso, debe buscar la forma de detener un inminente cataclismo a la vez que debe frustrar los planes de Dominguez, que sigue en busca de un artículo místico que le pueda dar poder ilimitado.

En sí, la trama central de Shadow of the Tomb Raider es bastante estándar para lo que se espera de un título de este corte. Es apenas interesante y en mi opinión, no es el fuerte de este título pues toca temas que han sido recurrentes en sus predecesores, como los andares de Trinity, la forma en que esta organización asesina a Richard Croft y la idea de si Lara está a la altura de su legado.

No obstante, hay elementos particulares que hacen que la aventura sea más significativa. Si bien Shadow of the Tomb Raider es un juego que centra su premisa en la búsqueda de dos objetos mágicos, es también un reflejo de las ambiciones de Lara y Dominguez, y como el dejarse consumir por la ambición y el pasado es perjudicial ellos.

En ese sentido, Lara es más reflexiva y la evolución que tiene en torno a esto por fin es definitiva y decisiva, tanto así que no solo da fin a un arco que no debió ser tan redundante, sino que abre la posibilidad a nuevas aventuras. De hecho, como en los memes, es correcto afirmar que – Lara is tired of your shit – lo que explica por qué tiene una actitud más asertiva durante el curso del juego.

También es interesante ver como hay una mayor camaradería entre ella y Jonah, y como este último incluso llega a tener un mayor desarrollo e impacto que en Rise of the Tomb Raider. Particularmente, son una gran dupla y se complementan entre sí, Lara siendo la osada, curiosa y claramente inteligente, mientras que Jonah viene siendo el norte emocional para ella, además de una fuente de exposición en ciertas secciones del juego. No dejan de haber clichés, pero es un juego que conceptualmente es bastante interesante.

Sobre la jugabilidad, este es un apartado totalmente familiar para los que conocen el trabajo de Crystal Dynamics, aunque aquí hay que anotar que el estudio tras Shadow of the Tomb Raider es realmente Eidos Montreal.

Las mecánicas básicas como explorar, disparar, acechar en sigilo, mejorar las habilidades de Lara y crear objetos a base de recursos naturales y mecánicos son exactamente los mismos a los vistos en entregas pasadas, con apenas algunas novedades específicas como las ejecuciones desde puntos altos con arco y flecha a lo Depredador, el cubrirse de barro como medio de camuflaje o el ocultarse de enemigos al pegarse a superficies verticales con follaje.

El árbol de habilidad es bastante similar al visto en Rise of the Tomb Raider solo que más amplio y con par de elementos nuevos, en el que se pueden comprar atributos con puntos de experiencia mientras que otros se desbloquean con el progreso de la historia o exploración de tumbas.

Es un apartado bastante equilibrado que ofrece numerosas ventajas tácticas, pero que no pone en jaque la dificultad de juego incluso en modo normal. Los enemigos siempre representan un riesgo y aunque es posible atacar con armas de fuego, es 100 veces más recomendable el sigilo. No solo por la variedad de elementos que hay a disposición en nuestro equipo y el entorno, sino porque un enfrentamiento abierto en la mayoría de los casos es una declaración suicida.

Sobre la dificultad, hay que felicitar la decisión de Eidos Montreal al permitir a los jugadores seleccionar cómo quieren vivir su aventura en Shadow of the Tomb Raider, ya que podrán personalizar este apartado en tres instancias: Combate, Exploración y Puzles.

Ajustar la dificultad para cada uno de estos apartados permite a los jugadores tener un mayor control sobre los retos que prefieran superar. Si gustan de los combates intensos y complejos, pero con una exploración asistida en los amplios entornos selváticos, pero tener una simple resolución de puzles, lo podrán hacer. Sea cual sea su preferencia, la herramienta está disponible para su uso.

Es un añadido bastante útil que abre las puertas a que más usuarios se interesen por juegos que tengan un apartado similar, ya que se ajusta a sus preferencias y no lo castiga por ser “incompetente”, sino que lo recompensa y ofrece retos con base en su preferencia.

Infortunadamente, todo lo que hace bien Shadow of the Tomb Raider en términos de personalización de dificultad y gameplay refinado, es afectado negativamente por un familiar y gastado sistema de progreso que con el tiempo se hace repetitivo. Tener que avanzar en la historia para acceder a la escopeta y regresar a una locación previa para abrir un nuevo camino ya cansa.

Este sistema particularmente afecta el progreso para adquirir ciertos coleccionables, que son muchos, sin embargo, si hablamos de actividades adicionales, hay que resaltar el gran trabajo de las tumbas adicionales, ya que ofrecen retos y puzles más complejos a los vistos en el transcurso de la campaña. Son divertidos y, como siempre, al final dan una recompensa bastante útil.

En sí, Shadow of the Tomb Raider es un juego que va muy en la línea de lo que hizo su predecesor. Está lleno de momentos que bien se podrían sentir como un Deja Vú a situaciones vividas en cualquiera de las dos entregas de Crystal Dynamics, y en general posee una estructura bastante predecible, tanto a nivel narrativo como mecánico.

No obstante, los nuevos agregados son un aliciente suficiente para hacer de Shadow of the Tomb Raider un juego entretenido y satisfactorio. Su encanto radica en la actitud de Lara frente a esta nueva aventura y cómo la afronta, así como en las fases de exploración, sigilo y acción. Además, un complemento bastante interesante es el Modo Foto, con el que podemos tomar capturas hasta en las secuencias cinematográficas, donde hasta se puede cambiar la expresión de Lara.

Es un editor bastante competente y variado que se presta para una experimentación constante, además que abre la posibilidad de participar en concursos de comunidad orquestados por Square Enix.

Shadow of the Tomb Raider es un título que, desafortunadamente, no mejora muchos de los elementos vistos en previas entregas. Se ve la intención de Eidos Montreal por agregar elementos a la fórmula, pero es evidente que ya había una base que no podía ser alterada. Sin embargo, este es un juego que a la vez da un paso adelante y saca la cara por la franquicia. Quizá es un final algo torpe para la trilogía, pero lo que hace bien, lo hace bien, con una ambientación maravillosa, una jugabilidad refinada, variada y profunda, así como un doblaje impresionante al español latino.

Ciertamente es un título algo… divisivo, pero marca un punto en el que la franquicia puede evolucionar, y ojalá ese sea el caso, porque lo cierto es que hay para donde.

Reseña hecha con una copia de Shadow of the Tomb Raider en su versión de PS4 brindada por Square Enix Latam.