Solo: Islands of the Heart

A pesar de sus problemas de cámara, Solo: Islands of the Heart sorprende por su profundidad y su interés de ahondar en temas que muy pocos títulos intentan.

Plataformas: PC/PS4/Nintendo Switch (Reseñado)/Xbox One
Desarrollador: Merge Games
Publishers: Merge Games
Lanzamiento: Agosto 1/2019
Género: Puzzles Introspectivos

Esta es quizá una de las reseñas que más me he demorado en escribir. No por lo “compleja” … sino porque llegar al fin de Solo: Islands of the Heart me llevó más tiempo del que aspiraba. Y aunque es un juego que, literalmente, se puede pasar en una o dos horas, se presta para ser sobreanalizado hasta el cansancio por lo que propone.

Es un juego que nos pone a pensar. Pero no el pensar de “¿Y cómo voy a pasar este nivel?” … sino pensar de “¿WAIT WAT?”

Esencialmente este es título compuesto por varios niveles en los que debemos resolver varios puzles. Hay que mover cajas por aquí y por allá para abrir caminos, ayudar personajes que encontramos en el recorrido y, por supuesto, avanzar en nuestro viaje que, aunque empieza con una premisa simple, poco a poco se haciendo más compleja.

Y es que aquí es donde la cosa se pone “color de hormiga”, porque antes de empezar, Solo: Islands of the Heart nos pregunta qué género queremos tener: ¿hombre, mujer o no binario?; a qué genero queremos amar y cómo queremos vernos representado.

Esta es una historia sobre amor. Pero no ese amor de película, ese amor de sitcom en la que todo sale bien después de 9 temporadas así su final no tenga sentido * flashback from How I Met Your Mother *… Es una historia de amor hacía uno mismo.

Como lo advierte el disclaimer al principio del juego, este es un juego introspectivo y aunque seguramente no todo el mundo se lo tomará en serio, busca analizar al jugador basándose en sus experiencias y la forma en cómo responde a las preguntas que se formulan dentro de la historia.

Antes de proseguir, hay que aclarar que este título está “dividido” en fases. Una en la que se nos hace una pregunta, seguida de una sección de gameplay en la que hay que resolver un puzle hasta llegar a la siguiente fase en la que nos encontraremos con otro interrogante.

Dividido entre comillas porque todo esta unificado, pero esas preguntas formuladas son las que también sirven como indicativo para el inicio de un nivel.

El tema con estas preguntas, es que atinan sin dudar a la autoestima y los imaginarios construidos alrededor del romance construido por los medios. En principio las preguntas son sencillas del tipo “¿Crees en el amor?” … pero poco a poco van subiendo de tono hasta pasar por el “¿Te amas o te odias?” “¿Cómo puedes armar si hay oscuridad en ti?” “¿Amor familiar o amor romántico?” “¿darías tú vida por amor incluso si ese amor no es correspondido?”

Cada pregunta está formulada para confrontar al jugar y por ello no es gratuito que a cada respuesta haya una contra-pregunta, una que es formulada por la persona a la que queremos llegar.

En sí, es un juego sencillo. Vamos de un punto A al B respondiendo preguntas y resolviendo puzles, y en ese sentido, si hay que mencionar que a nivel de gameplay llega a ser repetitivo porque no hay un cambio de ritmo o mecánicas. Cada que empieza un nivel nuestra tarea es llegar a un faro y para ello, tenemos que apilar cajas o subir por corrientes de aire.

Lo curioso dentro del recorrido, es que obviamente no se trata solo sobre nosotros, sino que podemos ayudar a otras criaturas en necesidad. Sea que tengan un cultivo seco o no puedan llegar donde está su pareja, podemos ayudarles a alcanzar su felicidad. Y si lo hacen… técnicamente influye en nuestro viaje interno.

Eso sí… una cosa no quita la otra y después de un tiempo de hacer puentes para conectar dos perros empieza a cansar la cosa.

Pese a ello, este es un título cuya fuerza reside en la experiencia de cada uno y por ello, no todo el mundo tendrá la misma apreciación. Personalmente, este título tocó un par de fibras sensibles porque decidí responder cómo lo haría y verme reflejado en un pequeño avatar sortear situaciones que podría vivir y he evitado, fue emocionalmente impactante.

Sin embargo, ese soy yo y habrá un gran porcentaje de personas que no sentirán lo mismo. No hay nada de malo en ello, por supuesto.

Aunque fue una experiencia entre relajante y deprimente, no olvido que Solo: Islands of the Heart sigue siendo un juego y la verdad… es que parte de su experiencia se entorpece por algunos elementos técnicos. Su desempeño en Nintendo Switch es impecable, pero la cámara bajo ciertas situaciones es tan imprecisa que dificultará la resolución de puzles.

Eso juntado a un esquema de control medianamente torpe hace que el juego por partes se vuelva pesado. Además, como tal no ofrece mayor contenido como para justificar un segundo run. Afortunadamente, su costo para la consola es bastante justo… en dólares. Todo pasado a COP dan ganas de romper en llanto.

Solo: Islands of the Heart es un juego que definitivamente no entra en el terreno de lo divertido, pero eso no le quita peso a su objetivo de ser introspectivo. Si el juego conecta con la persona, lo hará a tal forma que es posible verse reflejado en el avatar. No es un título perfecto y algunas de sus preguntas pueden llegar a sentirse pretenciosas, pero en sí, es una experiencia agradable pese a la repetitividad de su gameplay.

Reseña hecha con una copia de Solo: Islands of the Heart para Nintendo Switch provista por Merge Games.

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