El Hijo

A pesar de sus problemas en controles, El Hijo logra crear una divertida y sencilla experiencia de sigilo para los no tan fans del género.

Plataformas: PS4 (Reseñado)/PC/Nintendo Switch/Stadia/Xbox One
Desarrollador: Honig Studio/QuantumFrog
Publishers: Handy Games
Lanzamiento: Enero 28/2021
Género: Metal Gear del Oeste

El genero Stealth es un género difícil de lograr adecuadamente, no solo porque involucra buenas mecánicas, sino también un gran diseño de niveles para mantenerlo fresco e interesante. El Hijo logra ser un experimento interesante en el género que se queda corto en algunos apartados.

Desarrollado por Honig Studios y Quantumfrog, El Hijo es un Western enfocado en sigilo, donde el protagonista tendrá que rescatar a su madre luego que su pequeña finca fue atacada por bandidos.

Por esto, tendrá que escapar de monasterios, minas y ciudades, mientras hay una constante batalla entre los bandidos y la ley que busca proteger toda la población.

A decir verdad… El Hijo en ciertos puntos es un juego bastante oscuro, no solo por la interpretación que uno le puede dar a los frailes en la época actual, sino realmente por la manera como evoluciona la historia.

Inicialmente es El Hijo queriendo rescatar a su mamá, pero eventualmente todo se torna un poco más elaborado al descubrir las intenciones de los bandidos y como figuran algunos personajes que uno ve durante la historia en todo eso.

Esto es muy interesante porque el juego está enfocado a un público más joven e incluso mecánicamente se siente así, por lo cual el camino que toma la historia aunque en cierto punto puede llegar a salirse un poco de esa línea, también busca que se sienta como un contendiente fuerte en este aspecto. 

El juego cuenta la historia de dos maneras. Unas sencillas cinemáticas que no tienen narración o voces y algunos eventos In-Game.

El último es uno de los más interesantes, porque tiene que recurrir bastante a las “expresiones corporales” de los personajes y además de nuestra atención, ya que en puntos si dejamos de mirar a la pantalla es posible que nos perdamos detalles importantes de la historia.

Lamentablemente es un arma de doble filo, ya que aunque el trabajo está muy orientado a lo que hacen los animadores, también en ciertos puntos es inevitable perder algo de interés, de pronto con un narrador en off para momentos, habría sido una manera más efectiva de comunicar la historia.

Mecánicamente está en una situación un poco extraña. El juego es de sigilo, tendremos que escabullirnos inicialmente en un “orfanato” de Frailes y luego avanzaremos hasta encontrarnos con bandidos y llegar a la gran ciudad.

El juego usa todas las convenciones básicas del sigilo. Con R1 se libera un pájaro que nos muestra una mirada más amplia del nivel y los conos de visión de cada uno de los enemigos.

La naturaleza de El Hijo, es un juego Stealth infantil donde no hay ningún tipo de violencia, sino que este personaje (y nosotros) usará su inteligencia para superar los enemigos y todos los obstáculos que nos encontraremos.

El arma principal es una resortera, por lo cual principalmente podremos romper o golpear cosas para distraer a nuestros enemigos y escabullirnos por los niveles. 

Fuera de esto, conforme avancemos en la historia contaremos con más “gadgets” (En este caso será juguetes) para superar los retos. Aunque este último apartado es más bien limitado (Son 3 juguetes adicionales), cada uno tiene una aplicación práctica a la hora de jugar.

El soldado de juguete nos ayudará a alejar enemigos de nuestra posición, la bomba de humo sirve para cubrir nuestro movimiento y pasar por lugares abiertos sin ser descubiertos, por último los fuegos pirotécnicos servirán para destruir objetos en el entorno y paralizar nuestros enemigos por un corto tiempo.

Eso si, no todos los enemigos serán susceptibles a todas las distracciones. Por ejemplo algunos estarán cantando o tarareando, por lo cual distraerlos con la reportera no será posible y utilizar elementos del entorno como jarrones, tendrán un resultado menos efectivo en ellos.

El diseño de niveles es bastante interesante. A pesar de ser un juego lineal, el diseño da espacio para abrir caminos y hacer “backtracking” más fácilmente, cosa que es bienvenida en caso que uno quiera explorar todos los espacios de los niveles. 

No niego que en algunos momentos esto puede sentirse desaprovechado, por ejemplo en el caso de la catedral, hay bastante Backtracking pero en momentos termina en espacios cerrados que no le aportan nada al nivel.

La ventaja de esto es que las ocasiones son más bien pocas y nunca se vuelve un problema como tal dentro del juego.

El sistema de sigilo es donde normalmente el juego falla y a pesar de no ser algo realmente grave si hace que la experiencia se sienta torpe en varios momentos.

Me explico.

El juego usa la sombra como aliado. En los puntos “oscuros” del mapa nos enemigos no podrán vernos así estemos dentro del cono de visibilidad, entonces en momentos es más un ejercicio de evitar áreas iluminadas para pasar desapercibido. Lastimosamente en momentos la cámara y el movimiento no colaboran en el resto.

La naturaleza del género normalmente es dar mucha libertad de movimiento dentro de un determinado set de reglas que pone el mundo. Aquí Honig pone las reglas, pero el movimiento se siente muy limitado.

Por ejemplo, El Hijo nunca se puede agachar sino hasta acercarse a un objeto que se lo permita, además en varios momentos el comando para agacharme no aparecía, por lo cual fácilmente era descubierto. 

También varias veces pasó que había un retraso entre el momento que presionaba el botón para agacharme y en lo que veía la acción en pantalla, por lo cual parecía que de pronto no había presionado el botón. Un segundo después se agachaba y luego se levantaba, luego me veían los bandidos.

Esto honestamente no arruina el juego, pero si hace la experiencia un poco molesta a ratos en especial porque uno esperaría un poco más de precisión en los controles.

Un último detalle es que la colisión es rara en algunos aspectos. Aunque diría que esto más es por la cámara en varios momentos pensé que no cabría por un espacio y pude pasar, en cambio al intentar pasar cerca de un enemigo, sencillamente de detectaba porque sí. 

Digo que es por la cámara porque el estilo picado que tiene el juego, hace un poco más enredada la percepción de la profundidad que tenemos en algunos momentos.

Visualmente el juego es muy atractivo, no solo por sus escenarios que a pesar de ser caricaturescos realmente son bastante detallados para lo que el juego promete. Al ser un Western usa mucho paleta de colores “Tierra”, tanto en escenarios como en los mismos personajes.

Aunque no hay una gran variación, fuera de los tonos fríos que se ven en los escenarios nocturnos sin duda en esta área es un acierto. Las cinemáticas también tienen un tipo de ilustración que va un poco al trabajo hecho con “brocha” y se siente muy pintado, lo cual le da una magnífica aura de un producto hecho a mano.

La música es un espacio que no me disgusta, pero no me termina de convencer. Siento que para un Western podría ser mucho más efectiva e interesante y solo se siente… normal. Honestamente me hubiese gustado un poco más de elemento épico en este apartado, pero al final se siente como un buen complemento.

El Hijo logra ser una versión más “reducida” de Desperados, con muy buenos resultados. Logra ser un juego de sigilo más sencillo y relajado donde gracias a sus niveles cortos, se puede jugar en sesiones rápidas o ideal para personas no tan experimentadas en el género.

A pesar de sus problemas, es un juego efectivo y visualmente interesante, el cual si tienen la posibilidad de jugarlo, deberían darle una oportunidad.

El Hijo ya se encuentra disponible en PC, PS4, Nintendo Switch, Stadia y Xbox One. 

Reseña hecha con una copia de El Hijo para PS4 provista por HandyGames.

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