Assassin’s Creed Odyssey

Assassin’s Creed Odyssey

Plataformas: PC/PS4 (Reseñado)/Xbox One
Desarrollador: Ubisoft Quebec
Publishers: Ubisoft
Lanzamiento: Octubre 5/2018
Género: Esto es Esparta

Assassin’s Creed Origins fue, sin lugar a dudas, un salto adelante en la franquicia de Ubisoft. Continuar con la cronología de los AC en el presente bajo los ojos de una nueva protagonista que exploraba los inicios de la hermandad, fue un giro que muchos apreciaron. No solo por la calidad narrativa y el progreso de los personajes a lo largo de la historia, sino también por ser la evolución de la saga a un título con elementos RPG que hacían sentir el antiguo Egipto como un gran escenario lleno de cosas por descubrir.

Origins fue la respuesta a un problema que Ubisoft venía teniendo desde hace tiempo con la saga Assassin’s Creed, y es por eso que sorprendió mucho saber que este año saldría una “secuela” bajo el nombre Assassin’s Creed Odyssey.

Las comillas no son gratuitas. Odyssey es un título que argumentalmente está ubicado antes de Origins, exactamente en el año 431 BCE, donde se recuentan los eventos que se desarrollan durante la guerra del Peloponeso, en el que tomaremos control de Kassandra o Alexios, sobre los que tenemos la decisión de apoyar cualquiera de los grandes ejércitos enfrentados: el de los atenienses o los espartanos.

Argumentalmente, Assassin’s Creed Odyssey es un título bastante sólido con una historia muy interesante que logra envolver al jugador. De hecho, explorar los inicios de los inicios es una jugada bastante osada, ya que puede no llamar la atención necesaria al considerarse una precuela, sin embargo, sucede todo lo contrario.

El desligarse de estos conceptos abre un mundo, literalmente, de posibilidades, y es que ya sabemos las restricciones que tenían todos los Assassin’s Creed hasta Syndicate por las reglas de la hermandad. En ese sentido, es obvio que Odyssey es lo menos “Assassin’s Creed” posible, y eso es algo bueno… en cierta medida.

Odyssey, sin importar qué personaje seleccionemos o el contexto político en el que se desarrolla, es una historia de crecimiento personal. Alexios o Kassandra cargan a cuesta una infancia trágica que no pueden olvidar y que poco a poco los llevó a convertirse en mercenarios, a llevar una vida “simple” en la medida que solo se preocupan por el presente, unas piezas de oro y la supervivencia.

Sin embargo, claramente están destinados para más. Es ahí cuando nuestra odisea comienza, y sea cual sea el protagonista que escojamos, se empezará a desarrollar una trama en la que con nuestras acciones podemos influir en el ejército ateniense o espartano, pero en el que también descubriremos la verdad sobre nuestro pasado, el legado de Leónidas, la conexión que tiene nuestra arma principal con la primera civilización y como esta ha dejado rastros de su tecnología en el planeta.

Es una de las campañas más entretenidas y cuidadosas a nivel narrativo, tanto así que la justificación para la elección del personaje principal tiene un por qué e impacta en la historia del título… sin embargo, no es perfecta y su mayor problema es el “ritmo”, un defecto que se evidencia por la jugabilidad.

Como en Origins, Odyssey secciona su mundo por sectores acorde a un nivel sugerido, en el que se encuentran misiones principales, secundarias y otro tipo de actividades adicionales. El sistema como tal está bien, pero el problema es como lo aplicaron en relación al modo historia.

Al iniciar la campaña, los requerimientos de nivel para avanzar en la historia no son tan exigentes como lo son ya adentrado en el juego. Esto afecta en gran medida el desarrollo de la misma pues los requisitos para avanzar con las misiones principales pueden llegar a pedir más de 4 niveles por encima del que tenga el personaje, y para cumplir los requerimientos normalmente habrá que completar otras misiones o contratos.En pocas palabras, recurrir al horrible grindeo.

El problema con esto es que hace evidente un par de cosas. Como primero, que la campaña principal NO es tan larga. En sí, esto no es un problema, pero el estirarla artificialmente si lo es, ya que se obliga al jugador a completar misiones secundarias para continuar con su progreso en vez de permitirle tener libertad sobre en qué momento quiere continuar con la misma. Segundo, que Odyssey es un campo de experimentación para ver que sale bien, y que sale mal.

Odyssey está lleno de actividades secundarias que completar. Algunas ya vistas en Origins, como la caza de animales, búsqueda de tesoros y eliminación de campamentos enemigos, así como algunas nuevas adiciones, como lo es un sistema de influencia similar al visto en Far Cry 5 con los hermanos de Joseph Seed.

A lo largo del mapa, los atenienses o espartanos tendrán el control de una zona. Esa zona puede ser liberada si disminuimos su influencia, pero para hacerlo hay que cumplir con ciertas tareas, como lo es el eliminar sus suministros, atacar sus bases, eliminar altos mandos militares y, finalmente, acabar con un líder.

En teoría, esto dinamiza y ofrece más contenido al juego, y aunque es cierto que liberar las zonas de espartanos o atenienses es un GRAN reto, no tienen tanto sentido a nivel argumental, además que no influyen dentro de la toma de decisiones dentro de la campaña.

De igual forma, hay un sistema “némesis” a lo Shadow of Mordor en el que debemos defendernos y cazar a una serie de asesinos que van tras nuestra cabeza. De nuevo, son un gran reto, en su mayoría, pero se sienten como un obstáculo adicional que está a medias ya que solo están ahí como un ‘milestone” a cumplir. Mueren, y hasta ahí quedó dicho sistema.

Y como si no fuera suficiente, también tenemos la posibilidad de asesinar a varios integrantes de una organización enemiga, cuyo nombre queda reservado para evitar un pequeño pero importante spoiler, a lo largo del todo el mapa. Son bastantes y de difícil acceso según la zona y el nivel, pero al final también resultan ser un obstáculo adicional… aunque a diferencia de los asesinos, si hay una motivación para buscarlos y una buena recompensa.

Fuera de lo anterior, Odyssey mantiene las mecánicas básicas de Origins, tanto en combate como en exploración, aunque hace algunos ajustes bastante interesantes. Por ejemplo, el combate funciona más como en un MMORPG o algo visto en Dragon Age o The Witcher, donde la mezcla de comandos entre dos botones activa una habilidad que puede ser usada a gusto siempre y cuando esté disponible y la barra de ‘maná’ lo permita.

Este cambio es uno de los grandes añadidos, ya que el árbol de habilidad permite a los jugadores seleccionar qué habilidades quiere dominar entre activas y pasivas, con las cuales habrá una mayor o menor inclinación al combate cuerpo a cuerpo o al sigilo. Como tal, no hay una única forma de jugar este título o una más recomendable, todo depende es de la preferencia… aunque eso sí… es importante estar atento del nivel, ya que eso si determina si tenemos o no oportunidad contra uno o varios enemigos.

Otra de las grandes novedades que trae Odyssey a la franquicia son las opciones de dialogo. En su mayoría, estas funcionan como se ha visto en los títulos de Bioware, Bethesda o CD Projekt Red, con múltiples opciones con las que podemos presionar por más información o contexto según la conversación. En su mayoría, todas están enfocadas en lo anterior, y facilitan algunas tareas puntuales al proveer más datos relevantes para las misiones principales o secundarias.

Es importante agregar que, quizá por esto último, las misiones secundarias en Odyssey son más entretenidas a lo que se ha visto en la saga, ya que son muchas las conversaciones curiosas que se pueden encontrar con NPCs, algunas algo escabrosas, otras cliché y otras que simplemente sacan una sonrisa.

Eso sí… el tema de las relaciones románticas/sexuales con personajes dentro del juego no es el fuerte de Ubisoft. De nuevo, el romance/sexo se vuelve una meta, un trofeo, y las conversaciones para lograrlo siguen el mismo esquema de comandos que cuando uno juega Sims: presionar y lanzar “indirectas” hasta que el NPC diga “Ok, vamos a la cama/pasto/bosque/granero/”… aunque les estaría mintiendo si no añadiera que algunos de los encuentros de Kassandra/Alexios pueden resultar muy hilarantes.

Desafortunadamente… Odyssey, a pesar de ser un juego excelente, se le nota que es un intento por incluir cuanto fuera posible en su mundo. Sucede con la jugabilidad a pie, y con las mecánicas de navegación que son, cuando menos en lo básico, idénticas a lo visto en Origins.

El barco se convierte en otro personaje y como tal, podemos mejorarlo para aumentar su eficiencia en altamar, pero también obliga a los jugadores a grindear para poder obtener ciertas mejoras, y cuando se es posible viajar sin navegar, le quita el propósito al vehículo. Ciertamente es divertido navegar, y los enfrentamientos están diseñados para ser medianamente complejos, pero tampoco como para dejar al jugador a la deriva si pierde, pero sienta la pregunta de si en verdad era necesario este apartado.

Importante anotar que los problemas a nivel narrativo, producto de la jugabilidad, pueden ser “solucionados” comprando paquetes de boost para la experiencia, los cuales permitirán al jugador avanzar más rápido sin la necesidad de grindear y pues… útiles si son, pero es una táctica macabra que impulsa el gasto de dinero real en un título que, sinceramente, no debería tener microtransacciones, y es que fuera de estos paquetes, también artículos de todo tipo.

Assassin’s Creed Odyssey es un gran juego, eso es un hecho. Se juega bien, luce impresionante y la historia es muy interesante. Kassandra y Alexios son buenos protagonistas que, aunque ya tienen una identidad propia, se puede afectar por medio de las decisiones que se tomen… sin embargo, quizá por hacer más, se hizo menos en términos de cómo está compuesto el mundo y las actividades que lo componen, ya que sin el boost de XP, el grindeo será tanto que llega a ser repetitivo y aburrido.

Claro, hay elementos a destacar, entre ellos los dos modos de juego que ofrece: Guiado, que es el estándar; o Exploración, en el que todo tipo de asistencia es deshabilitada como con Shadow of the Tomb Raider, lo cual cambia en gran medida la exploración en el juego. Pero en sí, es difícil luchar a veces contra la sensación de que quizá, de haber tenido un poco más de tiempo, las ideas se habían cocinado mejor para no dar una sensación tan familiar a su predecesor.

Reseña de Assassin’s Creed Odyssey hecha con una copia del juego para PS4 provista por Ubisoft Latam.