Diablo II: Resurrected – Reign of the Warlock
Reign of the Warlock es una gran adición a lo que realmente ya es un gran juego, aunque algunas mejoras adicionales habrían sido fantásticas.
Plataformas: PlayStation 5 (Reseñado)/PC/PS4/Nintendo Switch/Xbox One/Xbox Series S|X
Desarrollador: Blizzard
Publishers: Blizzard
Lanzamiento: Septiembre 23/2021 (Juego Base) – Febrero 11/2026 (Warlock DLC)
Género: Historias del Diablo
Esto va a ser un contenido raro, porque tengo que arrancar admitiendo algo.
Realmente… Yo nunca jugué el Diablo II original.
Mi acercamiento a Blizzard fue Warcraft III en algún momento de mi infancia y terminé jugando más Age of Empires, porque a mi parecer era más interesante.
De ahí en adelante no volví a tocar nada del estudio hasta que jugué Overwatch en 2016 y honestamente he jugado un poco de Diablo IV en su beta y pare de contar.
Con la llegada de Reign of the Warlock finalmente le di una oportunidad al juego y pues, ya entiendo la cantidad de flores que le echan a Diablo II, aunque al mismo tiempo siento que Resurrected podría traer aún más mejoras de QoL a lo que ya es un gran juego.
Resurrected empezará luego del título original, donde la historia se la irá contando Marius a alguien que él piensa, es Tyrael.
Como tal el título es un gran flashback que nosotros experimentaremos en tiempo real, mientras completamos los cuatro actos del juego base y el quinto que viene incluido en el DLC Lord of Destruction.
Aquí es donde debo marcar una línea algo curiosa y es que si bien Resurrected es de 2021, el título original es del 2000 lo cual, al final del día de cierta manera estoy juzgando un juego de hace más de 25 años, con los lentes de 2026.
Adicional, también debo contemplar Reign of the Warlock que fue el DLC sorpresa que incluye una nueva clase y al final del día, es la razón por la cual estoy reseñando el juego al sol de hoy.
Volviendo al tema.
Narrativamente Diablo II es un poco curioso, porque su narrativa es profunda pero al mismo tiempo actualmente si se siente un poco escueta.
Más que todo la información que vamos adquiriendo serán párrafos de texto que los personajes nos irán contando conforme cumplamos las misiones o en su defecto cuando les pedimos consejos para avanzar.
Claramente Blizzard está acostumbrado a contar algo más grande con las cinemáticas brillantes que los caracterizan, por lo que en este aspecto Resurrected claramente flaquea… pero honestamente.
Esa naturaleza medio opaca y escueta siento que le aporta muchísimo a la mística del juego.
Claramente Diablo II no le da mucho la mano al jugador en este aspecto y da una pequeña descripción de lo que se necesita para completar la misión y pare de contar.
Poco a poco se irá construyendo la historia que Marius quiere contar, además que me agrada el hecho que el juego es muy concreto con la cantidad de misiones necesarias para completar cada acto.
Honestamente gran parte del padding de la campaña se siente como el juego dándole tiempo al jugador para que suba de nivel y así afronte los retos que le esperan durante toda la travesía.
Mecánicamente es donde siento que el juego podría mejorarse un poco más con ciertos detalles de QoL.
Inicialmente el juego contará con cinco clases. La amazona, el Necromancer, el Bárbaro, la hechicera y el paladín. Con Lord of Destruction llegaron dos clases más, el Druida y la asesina. Finalmente con este nuevo DLC llega el Warlock.
Me concentraré en este ya que para efectos de la reseña me convenía más completar la campaña con el personaje más moderno.
El Warlock me pareció un personaje más bien balanceado.
Se puede enfocar en control de masas con los ataques de fuego que tiene, ya sea la ola o los proyectiles. También puede encantar sus armas para darles efecto como veneno y así hacer más daño.




Podremos conseguir diversas armas que levitan, desde armas cortas como cuchillos, pasando por cimitarras o espadas cortas que de acuerdo a su tamaño, sus ataques serán un poco más rápidos o lentos.
Poco a poco iremos consiguiendo nuevas habilidades entre más subimos de nivel e incluso podemos mejorar muchas de las habilidades que más nos gustan si lo nuevo no es de nuestro agrado en su estilo de juego.
En si, el ataque del Warlock es más bien un poco como el meme de Bonk. Golpearemos a los enemigos con un ataque base, mientras que vamos construyendo nuestro Build.
Cuando comencé a jugar, me topé con cosas bien interesantes. Desde armas que se rompen y un sistema medio “roguelike” dentro del juego.
Lo último fue una sorpresa, porque genuinamente es interesante que cada vez que saliera del juego y regresara, habría un mapa “nuevo”. Muchas cosas se guardaban y se nota que la idea de Blizzard es mantener la naturaleza de ser un juego en el que uno grindea seguido, para poco a poco ir subiendo de nivel y haciendo más viables los builds.
Esto también aplica con las armas, que si bien tienen beneficios el juego si hace algo de énfasis en que no nos casemos con ellas, sino que veamos como evolucionan junto a nuestro personaje.
Honestamente fue una sorpresa ya que me mostró lo adelantado a su tiempo que era el juego y como varios de sus elementos aún se ven implementados no solo en los otros títulos de la franquicia, sino que varios juegos que salen mes a mes.
Ahora, lo malo.
Si bien entiendo que Blizzard quiso mantener varios elementos del juego en la versión Resurrected, si creo que algunos podrían ser mejores, pero hay dos concretos que son la gestión del equipo y algunas mecánicas que lo hacen muy obtuso inicialmente.
Creo que lo del identificador es una idea bien pensada, pero en lo personal no me parece bien ejecutada.
Dentro del juego inicialmente encontraremos elementos que no podremos equiparnos porque no sabemos exactamente que hacen, para resolver esto encontraremos unos pergaminos de identificación. Al usarlos podremos seleccionar un ítem y este nos dirá que hace.
Realmente me tomó unas horas descubrir esto y creo que el juego podría haberlo hecho un poco más claro. En especial porque la mecánica se simplifica mucho con la aparición de Deckard Cain.
En una misión específica del primer acto, tendremos que viajar a Tristram (Luego de conseguir algunos elementos) y rescatar a Cain. Al volver al campamento, Cain tendrá la opción de revelar todos los ítems sin identificar que tengamos en la maleta.
Al final, vuelve la mecánica un poco… removible. Lo cual creo que se podría haber planeado mejor.
Mi problema más que todo es con el inventario. Si bien Resurrected realmente tomó pautas de Diablo 3 para organizar mejor este apartado, me hubiese encantado tener la opción de poder equipar u observar mejor el equipo antes de agarrarlo.




En especial porque genuinamente los enemigos dejan demasiado loot en el suelo y muchas veces no es viable tomar todo. Entonces era un proceso donde encontraba algo que pensé que le servía al Warlock, para luego darme cuenta que era para otra clase o que como no sabía lo de la identificación lo dejaba botado.
No es que me permita tomar todo el loot, pero si que me permita verlo y entenderlo sin que sea tan engorrosa la gestión del equipo en general.
Visualmente es un gran título.
Claramente no es Diablo IV a nivel visual, pero el remaster se siente supremamente pulido y al mismo tiempo manteniendo varios elementos de la dirección de arte que tenía el original. Algo que me cautivó bastante es como funciona la nueva iluminación.
Si bien Diablo II es un juego oscuro visualmente, me encantaba ver como al ser de noche se ponía más oscuro y era particularmente notable en los campos abiertos, son esos detalles muy agradables que enaltecen la experiencia.
Las cinemáticas también tienen un excelente trabajo, que me recuerdan lo fantásticas que son las de otros títulos del estudio y claramente las de otros juegos de la franquicia.
Algo que de pronto en visibilidad podría mejorar es la parte de las puertas. Debido a la cámara algunos elementos de la navegación pueden sentirse torpes y ese sistema de “ocultar” lo que está en la habitación contigua hasta que atravesemos el umbral podría ser mucho mejor ejecutada.
No es grave, pero si es un poco torpe.
Diablo II: Resurrected es un gran remake, no solo ideal para los fans clásicos sino que me parece un buen punto de entrada para los fans nuevos. No voy a negar que si jugaron los títulos nuevos si se siente un poco más rudimentario, pero realmente es agradable ver donde empezó todo.
Dicho eso siento que la mejor versión a buscar es la Infernal Edition que incluye el contenido de Reign of the Warlock además del juego base.
Esto debido a que si bien el Warlock es un personaje interesante y el contenido trae nuevos elementos para el endgame además de Dungeons, si me parece que está un poco costoso y más si uno ya tiene la versión original de Resurrected, mientras que esto es más mitigable si uno compra el juego de cero.
Hay que decir que luego del lanzamiento del DLC casi todas las versiones se convirtieron en la Infernal Edition, pero igual me parece idóneo tenerlo en cuenta.
Diablo II: Resurrected – Reign of the Warlock ya está disponible en PC, PS4, PS5, Xbox One y Xbox Series S|X.
Reseña hecha con una copia de Diablo II: Resurrected – Infernal Edition para PlayStation 5 provista por Blizzard.
