Aztech – Forgotten Gods

Aztech cuenta con una historia muy interesante, lamentablemente el resto del título no logra cumplir todas las metas que se propone.

Plataformas: PS4/PS5 (Reseñado)/PC/Nintendo Switch/Xbox One/Xbox Series S|X
Desarrollador: Lienzo
Publishers: Lienzo
Lanzamiento: Marzo 10/2022
Género: Dioses Latinoamericanos

Fue durante el IndieWorld de abril de 2021 en que se anunció Aztech: Forgotten Gods, un título desarrollado por LIENZO con una propuesta bastante particular y un gameplay frenético al ritmo del heavy metal.

En su momento su primera impresión, incluso si el tráiler se veía extraño, fue positivo… sin embargo, después de haber probado el producto final es difícil escribir esta reseña sin que se sienta algo antipática porque si bien es un producto que a nivel técnico deja mucho que desear, en realidad es un buen juego.

Aztech: Forgotten Gods toma lugar en un mundo alternativo donde la civilización Azteca persistió a lo largo del tiempo a tal punto que llegó a ser una potencia tecnológica. En sí, el juego se desarrolla en una versión futurista de Tenochtitlán, conservando su arquitectura e iconografía por siglos gracias a la preservación de su historia gracias a una organización conocida como ‘El Instituto’.

Pese a que el pasado escribió su presente, si hay algo que falta y es que en esta versión de Tenochtitlán no se conocen a los dioses que son tan importantes para la mitología mexicana y ese es justamente uno de los misterios que presenta la trama.

En el centro de todo está Achtli, una chica perspicaz que se ve envuelta en una guerra milenaria al encontrar un brazo mecánico llamado ‘Guardaluz’, el cual conserva el espíritu de Tez, nada más y nada menos que el mismo Quetzalcóalt, la Gran Serpiente Emplumada, que le otorga una peligrosa misión: derrotar 6 gigantes que pueden acabar con la civilización tal y como la conoce.

Si bien a primera vista la trama parece una historia como cualquier otra del bien contra el mal, esta tiene matices bastante interesantes ya que también es una historia sobre el luto y la culpa que siente Achtli por ser la causante de la muerte de su padre.

Esto la atormenta a diario a tal punto que padece de claustrofobia, pero lo interesante de esa culpa es que también Tez la siente. Podrá ser un dios, pero hay un remordimiento que lo carcome y parte de su arco como personaje está en impedir que se borre el pasado.

El contraste de personalidades definitivamente genera tensión, ya que Achtli no solo carga con la responsabilidad de salvar el mundo, sino que es una “bomba de tiempo” por la carga emocional que tiene sobre sus hombros, a diferencia de Tez, que aunque también tiene una “responsabilidad”, se guiá más por la lógica para cumplir su “misión”.

Sin lugar a duda, tanto el setting como Achtli son los pilares que mantienen la experiencia. El mundo de Aztech es interesante y plantea preguntas que dan cuenta del potencial que tiene este universo. De la misma forma, Achtli es carismática y la forma en qué se explora sus problemas personales hacen que se sienta cercana. Da cuenta del cariño con el que fue escrita.

Eso sí, es importante aclarar que todo lo descrito anteriormente es apenas una fracción de lo que es el juego, ya que en sí hay un par de giros bastante interesantes que dan peso a la narrativa, además que hay un reparto de personajes secundarios bastante carismaticos e importantes para el desarrollo de la trama.

Habiendo dicho esto… el resto del juego no está bien, aunque tampoco TAN MAL.

Evidentemente lo que más llama la atención es su apartado gráfico ya que los problemas saltan a la vista. Desde el modelado de los personajes al diseño de ambientes hay texturas planas y pixeladas que resaltan más de lo que deberían. El movimiento de los personajes es torpe y poco natural, pero nada comparado con los NPCs que habitan la ciudad, ya que algunos ni presentan detalles en su rostro o vestimenta.

Que el juego no tenga actuaciones de voz no representa un problema, pero si llega a ser molesto que el texto del dialogo en español tenga uno que otro error de ortografía.

Por su parte, el gameplay es una mezcla de buenas ideas pero con no tan buena ejecución.

Dado que Tenochtitlán es una ciudad grande (es relativamente amplia con diversas zonas), Achtli puede usar a ‘Guardaluz’ como propulsor, por lo que básicamente puede volar como Iron-Man siempre y cuando tenga stamina.

El desplazamiento como tal funciona y es muy sencillo de usar para explorar, ya que en medio de combate no es tan responsivo cuando uno necesita evadir ataques.

Así mismo, en la ciudad hay puntos de carrera que no solo representan un problema porque no hay un sistema demarcado de checkpoints que seguir, lo cual es confuso, sino porque igual de encontrarlos hacer ciertos giros es imposible por el manejo de la cámara y la respuesta de los controles. Particularmente, fue la actividad más frustrante que encontré en el juego.

En términos de combate la cosa mejora un poco. Achtli en principio solo tiene un golpe básico que sirve para todo, pero con el tiempo desbloquea otras habilidades como un golpe fuerte, un escudo y un disparo que sirve para cortar elementos a la distancia.

Si bien es un sistema funcional, especialmente por el sistema de fijado automático, no deja de ser curioso que no hay tantos enemigos que combatir a lo largo del juego salvo por los jefes y sus minions, que son todos iguales.

No será el apartado más profundo de todos, pero si hay que decir que por lo menos por combate no se sufre.

Aquí es relevante hablar de los jefes, y este es otro de los elementos bien logrados en Aztech. Si bien a todos hay que derrotarlos de la “misma” forma (atacando su punto débil), cada uno presenta no solo un diseño visual llamativo, sino unas mecánicas bastante interesantes que hacen que estos combates no sean repetitivos, incluso si son algo cortos.

Estas mecánicas giran en torno a su temática. Por ejemplo, en la batalla de Mictlantecuhtli, señor del Inframundo, este se aprovecha de los temores de Achtli para confundirla en un oscuro laberinto, mientras que en Tlatelcuhtli, señor de la tierra, hay que superar un puzzle que recuerda al laberinto del Kokiri Forest en Ocarina of Time, todo para encontrarlo y poder entrar en la fase de daño.

Son enfrentamientos cortos, pero son bastante interesantes y dinámicos pese a lo “janky” del gameplay.

Viendo el resultado final, es evidente que Aztech debía tener “de todo un poco”, y quizá fue más de lo que el equipo pudo abarcar.

Hay un sistema de mejoras para incrementar la salud y la stamina, pero dado dados los problemas de gameplay apenas se siente su impacto, por lo que eventualmente pasa a un segundo plano.

También hay un sistema de personalización para Achtli, por lo que podemos cambiar tanto su atuendo como su peinado. Tiene pocas opciones pero es interesante ver las apariencias disponibles, entre las que hay un homenaje a Tron (la película de 1982).

Aztech: Forgotten Gods es un juego difícil de recomendar para las personas que esperan una experiencia “impecable”, y definitivamente no podemos ocultar sus fallos técnicos y mecánicos, pero su historia genuinamente es interesante, con una protagonista carismática y un arco bellisímo, además de un mundo lleno de potencial. Tampoco es una experiencia extensa y su duración de 5-6 horas puede ser un motivador extra si quieren centrarse en su historia, aún a pesar de sus gráficos.

Ojalá el equipo de LIENZO pues tomar lo bueno de Aztech: Forgotten Gods para el futuro, sea para una nueva IP o para explorar más de este universo que han creado.

Reseña hecha con una copia de Aztech – Forgotten Gods para PlayStation 4/5 provista por Lienzo.

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